Cooperadores Amigonianos


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FIESTA DE NUESTRA MADRE DE LOS DOLORES y MÁRTIRES AMIGONIANOS

GRUPO DE GODELLA y COLONIA SAN VICENTE

El pasado 15 de septiembre nos reunimos como todos los años, para celebrar la solemnidad de Nuestra Madre de los Dolores y así iniciar el curso 2017-18.

Estábamos los Cooperadores de Godella y la Colonia, además de numerosos amigos que siempre se unen en esta celebración de principio de curso.

Presidió la celebración de la Eucaristía el P. Simón, quien nos habló de las muchas advocaciones de la Virgen, centrándose en la Madre de los Dolores y el cuadro que se encontró en la Cartuja del Puig en los inicios de la Congregación, y después fue llevado a Torrent, y a Santa Rita, en Madrid.

Habló también del don especial que tienen todas las madres para acompañar en el dolor, y la gratitud que le debemos a nuestra Virgen Dolorosa y Amorosa.

Después de la Eucaristía, tuvimos un encuentro muy alegre, con merienda y canciones.

Conchi P. Saura

 

GRUPO DE OLIVA

El sábado día 16 de septiembre celebramos en nuestro Grupo, la festividad de nuestra Madre Dolorosa-Amorosa. Con este encuentro dábamos comienzo al nuevo curso 2017-18. Que iniciamos con mucha ilusión por encontrarnos de nuevo y con el deseo de que sea muy provechoso, tanto para nosotros como para toda la Familia Amigoniana tan llena este año de efemérides.

Nuestra celebración tuvo dos momentos muy importantes:

CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA: muy participada y emotiva. El P. José María Simón nos habló cómo nació la devoción a la Virgen de los Dolores en la Congregación. Traía unos apuntes muy bien documentados, que le había proporcionado el P. Agripino. Nos encantó conocer más de nuestros orígenes. También nos habló de cómo Cristo en la cruz nos la dio como Madre y del papel tan importante y necesario en la vida de un hijo. Nos preguntó también, que advocación de María era la preferida en nuestra vida. Coincidimos casi todos en que cómo olivenses la “Virgen del Rebollet “, cómo valencianos “Nuestra Señora de los Desamparados ” y, como Cooperadores, “la Virgen de los Dolores”.

COMPROMISO DE NUESTRA HERMANA VICENTA: ante la imposibilidad de venir a la Asamblea, hizo el Compromiso, después de la homilía, Vicenta Llopis Camps. Se le hizo entrega de la insignia, el Proyecto de Vida y el Pergamino recuerdo de su compromiso. Vicenta nos contagió su alegría y emoción.

Nos acompañó en los cantos y órgano, Isabel la esposa de Tomás. Con su preciosa voz y disponibilidad. También estuvo con nosotros el P. Francisco Morant.

Acabamos con un pequeño ágape de hermandad y fraternidad. Cantándole a la Virgen.
María Soria
Secretaria Grupo de Oliva

 

GRUPO DE TERUEL

El 18 de septiembre, el Grupo de Cooperadores Amigonianos de Teruel participamos junto a los religiosos Amigonianos presentes en el Santuario de San Nicolás de Bari, en la solemne eucaristía celebrada para conmemorar la festividad de la Virgen de los Dolores.

En dicha celebración, se tuvo un grato recuerdo para los Mártires Amigonianos, ya que era su día. Y en especial para los cuatro mártires de la Provincia de Teruel, ejemplo de testimonio de fe y amor incondicional: P.Timoteo (Terriente), P. Cresencio (Celadas), P.Florentín (Valdecuenca) y Fray Urbano (Bronchales. ).

El 28 de septiembre, día de la fiesta de las Beatas Rosario, Serafina y Francisca, tuvimos nuestra primera reunión para el curso 2017-2018. En la cual repartimos el primer tema del año para la siguiente reunión y se leyeron sendas cartas del del P.General y del P.Provicnial, con respecto a la festividad de Nuestra Madre del Dolores y al mes de la misión amigoniana, respectivamente.

A lo largo de la reunión también comentamos lo que se va a hacer a hacer durante las próximas semanasy tuvimos un grato recuerdo para las beatas mártires.

Como signo de compartir fraterno, tras la reunión tuvimos pequeño ágape.

Pilar Marco
Secretaria Grupo de Teruel

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SALUDA DE INICIO DE CURSO 2017 – 2018

SALUDA DE INICIO DE CURSO

“Seamos personas portadores de paz y bien”

Pasado el periodo estival, en el que hemos tenido tiempo para todo: disfrutar de la familia, del campo, la playa, de leer, del “dolce far niente”, de reservar unos días y retirarnos para hacer “desierto con el Señor”… ¡Qué necesario es este tiempo para encontrarnos con Él! De una u otra forma, nos hemos cargado “las pilas” y, volvemos con ilusión renovada a encararnos con un nuevo curso.

Vamos a poner en marcha nuestro “sistema operativo” sin miedo a que algún “virus” aparezca y nos destroce nuestros planes o a nosotros mismos; para ello tenemos un “antivirus” que nos defienda de este mundo variopinto y diverso; de la pereza y esfuerzo que supone volver a empezar… Sabiendo que: ¡Cuántos más virus, mejores antivirus! No podemos acabar con “ellos” pero sabemos que tenemos un programa amigo muy especial, que siempre está a nuestro lado: Jesucristo, que nunca nos dejará solos, que caminará con nosotros siendo nuestro amigo y compañero en este curso que comenzamos.

Al iniciar un nuevo curso, Jesús, nos dirige a los Cooperadores Amigonianos la misma pregunta que hizo a sus discípulos: “¿Quién decís que soy yo?”. No para que descubramos su identidad, que por la fe sabemos que es “el Hijo de Dios vivo” (Mt 16,16), sino para que revisemos nuestra relación cristiano-amigoniana con Él. ¿Qué contestarían nuestros Grupos? ¿Hacemos un esfuerzo por conocerlo mejor o seguimos encerrados en los “esquemas aburridos de siempre”? Si alguien se acerca a nosotros ¿siente la fuerza y atractivo de lo que significa “ser seguidores de Cristo”, haciendo la vida más humana y dichosa para todos?

¿Nos proponemos este curso a aprender a “mirar como miraba Jesús”? Con amor misericordioso, sensibles al sufrimiento de los más necesitados y olvidados. Con amor de paz, esa paz que es esperanza y vida para quienes tienen sed de Él. Sin mirarnos de reojo o con envidia, creyendo que “mi Grupo” actúa mejor que el otro, que trabaja más, que es más bueno o, lo que es peor: ver en qué fallo cojo a alguien, cómo lo condeno, sin mirar las consecuencias… Si nos acecha esta tentación, preguntémonos: ¿Cómo lo haría Jesús? Seguro que no seremos capaces de juzgar.

Si tenemos la mirada “limpia”, “clara”, “transparente” de Jesús, podremos ser felices como nos decía hoy el Papa Francisco en Colombia: “…Ser feliz es agradecer a Dios cada mañana el milagro de la vida. Es tener la madurez para decir me equivoqué; la osadía para decir perdóname; la sensibilidad para expresar te necesito; la capacidad de decir te amo: jamás desistas de ser feliz, pues la vida es un espectáculo imperdible”

Lo que es cierto, es que Dios nos ama a todos. Y, en muchos casos, se sirve de unos para despertar a los otros: somos instrumentos de Dios para amar. No jueces ni reos, ni de los demás ni de nosotros mismos… Cosa que, a veces, se nos olvida. Nuestra tarea es: “iluminar con la verdad”. Porque el Señor, por medio de San Pablo nos dice: “A nadie le debas nada, más que amor” (Rm 13,8). Por amor, somos capaces de no pensar mal del otro, del “rechazo”, de la propia fama, del “qué dirán”, para hacernos “hermanos”.

Seguro que sólo llevando a la práctica estas recomendaciones podremos hacer frente a todo lo que se nos presente este curso que está repleto de importantes acontecimientos, sin olvidar que nuestra “alegría contagiosa” tiene que ser el primer testimonio de la cercanía y del amor de Dios.

Estamos celebrando el Año Jubilar del 25 Aniversario de la declaración de Venerable del P. Luis Amigó. Por eso, nos unimos a la gran Familia Amigoniana. Los temas de estudio de este curso serán los propuestos por la Curia, sobre la Vida y Obra del Padre Luis.

También, conmemoraremos el próximo 8 de diciembre, 25 años de la Aprobación Canónica por la Santa Sede del Proyecto de Vida de los Cooperadores Amigonianos, reconociéndonos como Asociación Internacional privada de fieles, de derecho pontificio.

Aprendamos de María en el seguimiento a Jesucristo, conscientes de que ese es el camino que necesitamos. Contemplemos con María la belleza y profundidad del amor que su Hijo nos tiene e intentemos corresponderle.

Lancémonos a la “aventura de ser misericordiosos”, en nuestra familia, nuestro trabajo, con quienes convivimos, en las situaciones reales que, a lo mejor, rompen nuestros esquemas. Hagámoslo con protagonismo de “entrega” de “olvido de sí”, de ver que “el otro” es más importante. Nuestro tiempo no es nuestro, es de Dios y, por Él, a los hermanos.

Que Jesucristo Buen Pastor nos guie, que nuestra Madre Dolorosa nos acompañe y que el P. Luis sea el “faro” en nuestro caminar.

Un abrazo,
Mª Isabel Salort Sala
Presidenta Nacional de Cooperadores de España

 

ORACIÓN PARA EL NUEVO CURSO

Señor del Tiempo y de la Vida:
Gracias por esta nueva oportunidad de «empezar y seguir»
preguntando, buscando, aprendiendo, construyendo.

Para que algo sea nuevo quiero pedirte  que mi mirada gane en hondura
y detalle para que vea más claramente el discurrir de mis días junto a
los Cooperadores, amigos y la humanidad entera como una travesía hacia
el crecimiento, la entrega, el amor y la lucha por un mundo más humano
y más justo para todos.

Hazme caminar consciente y atento a todos los lugares y personas
con los que me iré cruzando en este tiempo, y que conozca, por experiencia,
“qué bellos son los pies del mensajero que anuncia tu Buena Noticia”.

Quítame el miedo a los cambios y a las preguntas que me oprimen el corazón
y la mente para que los acoja serenamente y aprenda a vivir con ellos
hasta el día en que sea posible una decisión, una respuesta.

Que dé la bienvenida con una sonrisa a todos los que me ofrezcan su mano
y sepa crear con ellos una red de acogida,  de presencia,
de implicación y solidaridad de modo que cada nombre
y cada historia me sean importantes.

Que reciba como un regalo tuyo personal cada una de las cosas creadas
y sepa disfrutarlas,  pero también cuidarlas y compartirlas no sólo con los míos.

Que cada mañana despierte sereno y con bríos, con la acción de gracias
en mis labios y en mi corazón y que mis palabras y mis hechos,
pequeños o grandes, proclamen que todo es gracia, oportunidad y don.

Te ofrezco todas las horas de este nuevo curso  para que, como levadura evangélica,
sin miedos ni falsas excusas, sea capaz de fermentar este mundo en tu Nombre,
haciéndolo nuevo, tierno, ¡más tuyo!

Y que tú me salgas continuamente al encuentro con tu bendición, siendo mi Roca,
mi Fuerza, mi Consuelo y mi Apoyo…  aunque yo me olvidara de ti y,
guárdame de todo mal. Amén.

 


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REFLEXIONES DESPUÉS DE LA XXII ASAMBLEA

Tras la XXII Asamblea General Nacional de Cooperadores Amigonianos, bajo el lema: “EL AMOR VIENE DE NAZARET”, preparada al detalle por el Grupo de Torrent, agradecerles de corazón todo el esfuerzo (que sé es mucho), han hecho para que todo haya salido perfecto. Gracias. Da mucha satisfacción trabajar con personas tan responsables. De veras que en las dos reuniones que juntos hemos tenido, se ha demostrado vuestro espíritu de bien hacer, vuestra preocupación para que todos quedemos contentos de la Asamblea. El Señor os pagará todo el esfuerzo que habéis hecho.

Grupo de Torrent

Agradezco a todos los que participasteis vuestra asistencia. Y a los que no os fue posible, vuestra unidad a través de la oración por los frutos de la Asamblea. Gracias al Animador General P. Elkin y a los Animadores de cada Grupo, en especial al P. Juan Manuel que se ha desvivido ayudando y estando al lado de “sus chicas y chico Antonio”. A los demás Animadores, sabéis que estamos muy contentos de que nos acompañéis. Nos hacéis sentir seguros, ¡os necesitamos!

Compromisos realizados durante la Asamblea

Siempre es una gran alegría reunirnos un año más y haber podido compartir los pasados días del 23, 24 y 25 de junio juntos, ver cómo están nuestros Grupos, compartir experiencias, animarnos, ver que todos estamos trabajando al unísono y por la misma causa. Felicitar a todos los que esos días han hecho el Compromiso y han entrado de lleno a formar parte de nuestra familia. Me llena de alegría porque veo que contamos con más hermanos que se comprometen a vivir nuestro Carisma. ¡Bienvenidos!.

Este curso hemos trabajado juntos, todos los grupos, la Exhortación Amoris Laetitia de nuestro Papa Francisco, trabajo que culminaremos en esta Asamblea; haciendo un estudio paralelo con la Exhortación “La Familia Cristiana” del P. Luís Amigó. No podemos pues olvidar el lema de la Asamblea: El Amor viene de Nazaret“. Por eso de la mano de María, haciendo eco del lema, decimos con alegría:

María, Virgen del camino

Que caminaste por los montes de Judea,
llevando, solicita, a Jesús y su alegría;
fuiste desde Nazaret a Belén
donde nació tu Hijo, nuestro Señor.
Caminaste por la vía del Calvario
para convertirte en nuestra Madre.

Sigue caminando, María,
junto a los Cooperadores Amigonianos
que, por los caminos de este mundo,
queremos, como tú, ¡Arca de la Alianza!,
llevar a todas las gentes y lugares a Jesús,
su Evangelio y su Salvación,
con nuestro testimonio de vida y amor.

Hemos compartido estos días, Cooperadores de los Grupos de Nuestra Madre del Dolor de Caldeio (Madrid), Teruel, Burjassot-Godella, Colonia San Vicente Ferrer, Torrent y Oliva. Incluso una persona desde Barcelona.

Agradecer también la magnífica y perfecta interpretación que nos ofreció el Grupo de la Pastoral Juvenil de Teruel, de su disco “¡Toda mi Libertad”. Un alegre acompañamiento que con sus canciones nos permitió sentirnos parte del Sueño de Dios. De veras les deseamos muchos éxitos. ¡Ánimo valientes!

Pastoral Juvenil de Teruel presentando su disco “Toda mi Libertad”

Recordamos también, a los Cooperadores que durante este año han pasado a la Casa del Padre y gozan ya de la Pascua eterna. Elevamos una oración por ellos.

Con la Exhortación Amoris Laetitia hemos descubierto la importancia de la Familia y la riqueza que esta aporta a la sociedad. Se nos invita a todos a conjugar doctrina y vida en el horizonte dinámico de esa gracia que conduce la Iglesia hacia una comprensión experimental más profunda del amor de Dios derramado, por el Espíritu, en el corazón de los creyentes. No somos “islas” que pueden vivir solas, sino que todos estamos llamados a vivir en comunidad: comunidad generosa que comparte con los demás lo que somos y tenemos. Nosotros, los Cooperadores Amigonianos somos una gran parcela dentro de la gran Familia Amigoniana. Pero no debemos conformarnos con lo que somos y tenemos. Sino que, como decía el Papa San Juan XXIII al principio del Concilio Vaticano II, tenemos que “abrir las ventanas para que entre un aire nuevo, el aire del Espíritu” ¿Para qué? ¿Para refrescarnos nosotros? No, no, que también; pero más que nada para contagiarlo a los que se acerquen a conocernos.

En la Exhortación que hemos trabajado, se nos dice que el amor es libre y exclusivo. Tenemos pues, que retomar cada mañana, al levantarnos, esta decisión de fidelidad. Desde nuestro sitio de pertenencia a la Familia Amigoniana, no podemos olvidar velar por el cuidado de las familias. Ser parte del “sueño de Dios”: con nuestra Familia y Comunidad. El Señor que nunca se deja ganar en generosidad, hará que si amamos a “nuestro hermano”, hará crecer este amor mucho más en nosotros.

Promovamos una cultura del encuentro, la del amor de Dios mismo. “El que viene detrás de mi es más fuerte que yo” nos dice San Juan. El que pone la mirada en el Señor, sabe que su vida ha de ser: entrega, servicio, fidelidad, comunión y respeto con todos, pero en especial entre nosotros.

La historia de amor es un camino lleno de imperfecciones, dificultades, pero forja y perfecciona a la persona, ya que va construyendo su historia particular.

Se anhela un amor ideal pero hay que leer en lo cotidiano la verdad del amor. La falta de reconocimiento dentro de la familia, hace de las personas mendigos de amor. Porque el amor es la atención al otro.


Estamos contentos porque hemos celebrado el 25 Aniversario de la declaración de Venerable de nuestro P. Fundador, Luis Amigó. Damos gracias a Dios por su obra de santidad en él y en nosotros, la gran Familia Amigoniana. Al declararle Venerable el día 13 de junio, San Juan Pablo II decía: “Gigante de la santidad, hombre de muchas virtudes, hombre de entrañable misericordia. CAPUCHINO, SACERDOTE Y OBISPO… Pedagogo del amor. Con especial predilección por los niños y jóvenes. Un santo en vida, religioso enamorado de Jesús Buen Pastor”. Oramos ¿cómo no? Por su pronta Beatificación haciendo vida en nosotros su gran legado.

Con motivo del 25 Aniversario, se ha declarado un Año Jubilar, que dio comienzo el pasado 13 de junio. Ojalá sea para todos, un año de muchas bendiciones y una gran oportunidad de revitalizar con un nuevo ardor la entrega a favor “del otro”. Estaremos atentos a todas las celebraciones y material que se nos ofrezca.

Que Jesucristo, Buen Pastor, no cese de bendecirnos, llene de esperanza a cuantos atraviesan momentos de dificultad, especialmente a causa de la gran falta de trabajo sobre todo para los jóvenes.

Que se construyan puentes de diálogo y unidad entre nosotros. Estemos atentos para que no existan rencillas, envidias ni malestar entre nosotros. Procuremos ser siempre personas pacificadoras, perseveremos en la lucha contra la plaga de la corrupción y en la búsqueda de válidas soluciones pacíficas, para el progreso y la consolidación de nuestra Asociación de Familia Amigoniana, de las instituciones democráticas, en el pleno respeto del estado de derecho

No perdamos el buen camino yendo errantes como ovejas perdidas. Dios mismo, nuestro Pastor, ha venido a buscarnos, nos ha marcado el camino. Nos va a ser fácil seguir sus huellas. Y, y para salvarnos se ha abajado hasta la humillación de la cruz. Y hoy podemos proclamar: «Ha resucitado el Buen Pastor que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su grey. Aleluya» (Nos decía el Papa Francisco).

Feliz verano a todos, sed felices.
Mª Isabel Salort Sala
Presidenta de Cooperadores Amigonianos de España


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MENSAJE A LA FAMILIA AMIGONIANA TRAS LA XXII ASAMBLEA

Los Cooperadores Amigonianos de España hemos realizado nuestra XXII Asamblea nacional en el Seminario San José de Godella los días 23, 24 y 25 de junio de 2017, bajo el lema: “La Familia viene de Nazaret”. Presididos por la Presidenta María Isabel Salort Sala y el animador espiritual P. Elkín J. Palacios. Han asistido 70 Cooperadores de los Grupos de Burjassot-Godella, Torrente, Colonia San Vicente, Oliva, Nuestra Madre del Dolor de Madrid y Teruel, junto a sus respectivos animadores espirituales.

La Asamblea ha coincidido con el inicio del Año Jubilar Amigoniano conmemorando el XXV Aniversario de la declaración de Venerable al P. Luis Amigó.

Durante este curso, los grupos de Cooperadores, hemos estado trabajando la exhortación Amoris Lӕtitia del Papa Francisco y paralelamente la Exhortación “La Familia Cristina” del P. Luis Amigó, que escribió desde Segorbe en el año 1922.

En la exhortación apostólica “Amoris Lӕtitia”, encontramos ese deseo de la Iglesia de querer llegar a cada una de las familias con humildad y comprensión, y de ahí que se nos presente a la Sagrada Familia de Nazaret como un modelo para cada familia.

Por eso, el icono que ha presidido nuestra Asamblea no podía ser otro que la imagen de la Sagrada Familia que el P. Luis quiso para la fundación de sus religiosas Terciarias Capuchinas.

Vemos que la pedagogía Amigoniana sabe muy bien que la familia es parte fundamental en la vida de las personas y de la sociedad, conoce de sus problemas, dificultades y peligros; y trata de recrear el ambiente familiar para llenar las carencias que se han generado en las familias naturales. Todo esto, primordial a la hora de poder ayudar a tantos niños, adolescentes, jóvenes y adultos.

La familia es una unidad natural y fundamental de la sociedad. Constituida sobre la unión entre un hombre y una mujer. Es mucho más que una unidad jurídica, social y económica. Una familia es y debe ser, ante todo, una comunidad de amor y de solidaridad, donde maduran las relaciones humanas, núcleo de la sociedad, ámbito natural de crecimiento y bienestar de todos sus miembros, en particular de los niños.

Conscientes de que toda familia, es una comunidad de fe, esperanza y caridad; las familias cristianas han de vivir como comunión de personas, que reflejan la comunión que existe en Dios entre el Padre, el Hijo y el Espíritu SantoNosotros los Cooperadores Amigonianos, de los desafíos y sugerencias pastorales que indica la exhortación apostólica, queremos resaltar que por nuestra espiritualidad franciscano-amigoniana, debemos calificar a la Familia Cristiana como “escuela de educación de los hijos” en todos sus ámbitos. Procurando dar respuesta a los interrogantes y problemas que surjan en el día a día.

Reflexionamos en grupos sobre el cuestionario propuesto por el grupo organizador, el Grupo de Torrent, y hemos sacado las siguientes conclusiones:

  • Podemos “amar y cuidar” más a nuestras familias, desde las distintas etapas de nuestras vida, estando disponibles para cuando nos necesiten con una entrega total de 24h. y propiciando momentos de fe e iniciación cristiana que ayuden en el desarrollo y crecimiento espiritual de los niños.
  • Los principales dolores que vemos presentes en las familias de hoy en día son la falta de comunicación que genera soledad y aislamiento, y la carencia de trabajo que genera situaciones de enfrentamiento en el seno familiar.
  • En la familia es necesario usar tres palabras clave: permiso, gracias y perdón. Son la base de la educación y mejoran la convivencia, frenando así otros comportamientos no cristianos.
  • Cuando un niño llega al mundo, todos los miembros de la familia deben aceptarlo como don de Dios, único e irrepetible.
  • Vemos como primordial e inherente a todas las familias, la necesidad de que haya un alto grado de comunicación, respeto y entrega. Así como también la creación o existencia de momentos de oración en familia.
  • La mejor manera de transmitir la fe a los hijos es con un testimonio de vida coherente, aprovechando cada hecho para enseñarles el valor de las cosas, y dándoles la suficiente libertad para que ellos decidan.
  • Se tiene que ir creando un nuevo modelo de familia cristiana, en el que los hijos vean en sus padres un amor exclusivo, fiel y libre. En el que la familia sea centro de cuidado, de consuelo y de estímulo para cada uno de sus miembros.
  • Las familias cristianas amigonianas, tenemos que tener las puertas abiertas de par en par y actuar desde el amor, con escucha, compasión y acogida.

Durante la eucaristía del sábado han hecho con alegría el compromiso seis nuevos Cooperadores Amigonianos: Concha Pérez Noguera y Antonio Giménez López del Grupo de Torrent Vicenta Mascarell Llin y Vicenta Llopis Camps del Grupo de Oliva; junto a Pepita Domenech Ferrando y Francisca Serrano Ferrando del Grupo de Burjasot-Godella.

La próxima Asamblea 2017-2018 la preparará el grupo de Cooperadores de Colonia San Vicente y la fecha se fijará en los próximos días. Se ha decidido para el próximo año, estudiar los temas del año jubilar del P.Luis Amigó.

Por último, felicitar a las Parroquias Amigonianas de Ntra. Madre del Dolor de Madrid y Ntra. Sra. De Monte Sión (Torrent) ya que están y van a celebrar los cincuenta años de su aprobación. Desde esta Asamblea Nacional de Cooperadores Amigonianos de España, les animamos a continuar en su labor pastoral, en especial trabajando por las familias que forman dichas Comunidades Parroquiales.

Queremos seguir creciendo en comunión con la Iglesia, y como parte de la gran Familia Amigoniana, siendo en nuestro mundo testimonio y respuesta a las familias de nuestra sociedad actual.

Que la Familia de Nazaret, y nuestro Padre Luis Amigó nos ayuden en esta misión que la Iglesia nos pide hoy en favor de las familias.

Desde los grupos de Cooperadores Amigonianos de España, un fraternal abrazo a toda la Familia Amigoniana.

#PazyBien  #FamiliaAmigoniana


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TEMA 8: ACOMPAÑAR, DISCERNIR E INTEGRAR LA FRAGILIDAD

De aquí has la eternidad

De aquí hasta el final contigo;
de hoy hasta la eternidad
será el Señor nuestro camino
y su amor será nuestra razón.

Para ti, yo seré luz cuando no puedas ver
Para mí, serás sol cuando llueva.
Trataré para ti de ser cada vez mejor
y llenarte con mi amor.

La Iglesia entiende que toda ruptura del vínculo matrimonial “va contra de Dios y, es consciente, de la fragilidad de muchos de sus hijos”. Mira con amor a quienes participan en su vida de modo incompleto. La gracia de Dios obra en su vida dándoles la valentía de hacer el bien, hacerse cargo el uno del otro y estar al servicio de la comunidad que viven y trabajan. La Iglesia debe acompañar a los hijos más frágiles.

El matrimonio cristiano es reflejo de Cristo y su Iglesia, se realiza plenamente entre la unión de varón y mujer, que se donan recíprocamente en un amor exclusivo y en libre fidelidad, se pertenecen hasta la muerte y se abren a la comunicación de la vida.

El discernimiento pastoral ante el matrimonio civil o de mera conveniencia es cuando alcanza una estabilidad notable mediante un vínculo público, de afecto profundo, de responsabilidad por los hijos, de capacidad de superar las pruebas, de ser vista como una ocasión de acompañamiento hacia el sacramento del matrimonio. Es preocupante que muchos jóvenes hoy desconfíen del matrimonio y convivan, postergando indefinidamente el sacramento conyugal, mientras que otros ponen fin al compromiso asumido y de inmediato instauran uno nuevo. Necesitan por parte de la Iglesia una atención pastoral misericordiosa y orientadora. A los pastores compete no sólo la promoción del matrimonio cristiano, sino el discernimiento pastoral de las situaciones de tantas personas que ya no viven esta realidad. Conviene identificar elementos que favorezcan la evangelización y crecimiento humano y espiritual.

La elección del matrimonio civil o de la simple convivencia, no está motivada no sólo por prejuicios o resistencia a la unión matrimonial, sino por situaciones culturales o resistencias. El hecho de casarse se considera un lujo, por las condiciones sociales. Es preciso afrontar estas situaciones de manera constructiva: transformándolas en oportunidad de “camino” hacia la plenitud del matrimonio y de la familia a la luz del Evangelio.

San Juan Pablo II, proponía la “ley de la gradualidad”, con la conciencia de que el ser humano “conoce, ama y realiza el bien moral según diversas etapas de crecimiento”. La ley es también don de Dios que indica el camino, don para todos, que se puede vivir con la fuerza de la gracia y que “avanza gradualmente con progresiva integración de los dones de Dios y exigencia de su amor”.

Dos lógicas recorren la historia de la Iglesia: marginar y reintegrar. El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero. La caridad verdadera siempre es inmerecida, incondicional y gratuita.

Integrar a todos y ayudar a encontrar la propia manera de participar en la comunidad. Nadie puede ser condenado para siempre, esa no es la lógica del Evangelio, en cualquier situación que se encuentren. Tener un enfoque pastoral dirigido a las personas que han contraído civil, divorciados, vueltos a casar o conviven. Es competencia de la Iglesia revelarles la divina pedagogía de la gracia en sus vidas y ayudarles a alcanzar la plenitud del designio que Dios tiene para ellos. Siempre posible con la fuerza del Espíritu Santo.

Tener discernimiento personal y pastoral distinguiendo adecuadamente las situaciones. Debe quedar claro el ideal que el Evangelio propone para el matrimonio y la familia. El discernimiento siempre debe hacerse “distinguiendo adecuadamente las situaciones”.

Integrar a los divorciados que se han vuelto a casar civilmente. La lógica de esta integración es la clave de su acompañamiento pastoral, para que no sólo sepan que pertenecen al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, sino que puedan tener una experiencia feliz y fecunda. Son bautizados, son hermanos y hermanas, el Espíritu Santo derrama en ellos dones y carismas para el bien de todos. Pueden madurar como miembros vivos de la Iglesia, sintiéndola como una madre que les acoge siempre, los cuida con afecto y los mima en el camino de la vida y del Evangelio.

Los presbíteros tienen la tarea de acompañar a las personas interesadas en el camino del discernimiento, de acuerdo a la enseñanza de la Iglesia y las orientaciones del Obispo. Los divorciados vueltos a casar deberían preguntarse cómo se han comportado con sus hijos al entrar en crisis la unión conyugal; qué consecuencias tiene la nueva relación sobre el resto de la familia y comunidad de fieles. Una reflexión sincera puede fortalecer la confianza en la misericordia de Dios, que no se niega a nadie. Deben garantizarse las condiciones necesarias de humildad, reserva, amor a la Iglesia y a su enseñanza, en la búsqueda de Dios y con el deseo de alcanzar una respuesta a ella más perfecta.

Discernimiento especial sin disminuir las exigencias del Evangelio. La Iglesia posee una sólida reflexión acerca de los condicionamientos y circunstancias atenuantes. No es posible decir que todos los que se encuentran en una situación irregular, viven en una situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante.

El Catecismo de la Iglesia Católica expresa con contundencia: “la responsabilidad de una acción puede quedar disminuida o suprimida por la ignorancia, la violencia, el temor, los hábitos, los afectos desordenados y otros factores psíquicos o sociales”. La inmadurez afectiva, la fuerza de los hábitos contraídos, son dificultades para actuar. El discernimiento pastoral debe hacerse cargo de estas situaciones, no todos los actos realizados en los mismos casos.

El discernimiento dinámico y abierto a nuevas etapas de crecimiento, deben estar acompañadas por un discernimiento responsable del pastor y, proponer una confianza cada vez mayor en la gracia. Este discernimiento es dinámico y debe permanecer siempre abierto a nuevas etapas de crecimiento y a nuevas decisiones que permitan realizar el ideal de manera más plena.

Es mezquino detenerse sólo a considerar si el obrar de una persona responde o no a una ley o norma general. Eso no basta para discernir y asegurar una plena fidelidad a Dios en la existencia concreta de un ser humano. Atender a situaciones particulares a partir de normas generales. Aquello que forma parte de un discernimiento práctico ante una situación particular no puede ser elevado a la categoría de una norma.

El discernimiento debe ayudar a encontrar los posibles caminos de respuesta a Dios y de crecimiento en medio de los límites. No debemos cerrar el camino de la gracia y del crecimiento y, dejar caminos de santificación que dan gloria a Dios. La pastoral concreta de los ministros y de las comunidades no puede dejar de incorporar esta realidad.

La caridad fraterna como vía ante quienes tienen dificultades para vivir plenamente la ley divina, debe resonar la invitación a recorrer la caridad fraterna que es, la primera ley de los cristianos (Jn 15,12; Ga 5,14). La Escritura promete: “Mantened un amor intenso entre vosotros, porque el amor tapa multitud de pecados” (1 P 4,8)

De ninguna manera la Iglesia debe renunciar a proponer el ideal pleno del matrimonio, el proyecto de Dios en toda su grandeza: “Es preciso alentar a los jóvenes bautizados a no dudar ante la riqueza que el sacramento del matrimonio procura a sus proyectos de amor, con la fuerza que reciben de la grandeza de Cristo y de la posibilidad de participar plenamente en la vida de la Iglesia. Comprender las situaciones excepcionales nunca implica ocultar la luz del ideal más pleno ni proponer menos que la que Jesús ofrece al ser humano.

Acompañar con misericordia y paciencia las etapas de crecimiento de las personas. Que se va construyendo día a día y estimula la misericordia del Señor que nos estimula a hacer el bien posible. Jesucristo quiere una Iglesia atenta al bien que el Espíritu derrama en medio de la fragilidad: una Madre que al mismo tiempo que expresa claramente su su enseñanza objetiva, no renuncia al bien posible aunque corra el riesgo de mancharse en el barro del camino. Los pastores, deben ayudarle también a asumir la lógica de la compasión con los frágiles, evitar juicios demasiado duros. El Evangelio nos dice que “no juzguemos ni condenemos” (Mt 7,1; Lc 6,37).

La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona. La Esposa de Cristo hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios que sale a encontrar a todos, sin excluir a ninguno. Jesús se presenta como Pastor de cien ovejas, no de noventa y nueve. “LAS QUIERE A TODAS”.

Estamos llamados a vivir de misericordia, a nosotros en primer lugar se nos ha aplicado. La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. A veces nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. La Iglesia no es una aduana, es: “la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas”.

Hay que cuidar la integridad de la enseñanza moral de la Iglesia, como respuesta gratuita a la iniciativa gratuita del amor de Dios. la misericordia no excluye la justicia y la verdad, ante todo tenemos que decir que la misericordia es la plenitud de la justicia y la manifestación más luminosa de la verdad de Dios. la pastoral debe dar lugar al amor incondicional de Dios.

Situarnos en un discernimiento pastoral cargado de amor misericordioso, que siempre se inclina a comprender, a perdonar, a acompañar, a esperar, y sobre todo a integrar. Esta es la lógica que debe predominar en la Iglesia: abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales. Invitar a quienes están viviendo situaciones complejas, que se acerquen con confianza a conversar con sus pastores o con laicos que viven entregados al Señor. no siempre encontrarán una respuesta, pero sí recibirán una luz que les permita conocer mejor a descubrir un camino de maduración pastoral. Los pastores deben escuchar con afecto y serenidad, con deseo de entrar en el corazón del drama de las personas, comprender su punto de vista, ayudarles a vivir mejor y reconocer su propio lugar en la Iglesia.

Trabajo en grupo

Leemos y subrayamos lo que nos ha llamado la atención.
¿Qué nos ha llamado la atención?
¿A qué conclusiones llegamos?

 

ORACIÓN: LUGAR PARA TODOS

Señor, danos un corazón misericordioso,
para no condenar a nadie,
para difundir misericordia a todos,
para integrar y ayudar a cada uno
a encontrar su propia manera de participar en la comunidad.

Te pedimos que la caridad sea la guía de nuestras acciones.
Haz que realmente la Iglesia sea realmente la casa paterna
donde hay lugar para cada uno.
Ayúdanos a hacer presente a la iglesia
a todos los que caminan a nuestro lado. Amén

 

De LUIS AMIGÓ,
rasgos espirituales
AGRIPINO GONZÁLEZ, T.C.

“Fijad todos bien la vista en el modelo que el Padre Eterno nos presenta a todos en la Sagrada Familia de Nazaret para su imitación.

Los jóvenes aprended del Niño Jesús la sumisión y obediencia con que se sujetó a María y a José.

Las madres imitad de la Santísima Virgen su recogimiento, laboriosidad y omnímoda dependencia del Patriarca San José.

Y vosotros, padres de familia, seguid las huellas del santo Patriarca en su desvelo y solicitud paternal para cumplir la altísima misión que el Señor le confiara como jefe de la Sagrada Familia”.

 

CANTO: HIMNO A LA FAMILIA
https://www.youtube.com/watch?v=RAit60VccPA 

Que ninguna familia comience en cualquier de repente,
y que ninguna familia se acabe por falta de amor.
La pareja sea el uno en el otro de cuerpo y de mente,
y que nada en el mundo separe un hogar soñador.

Que ninguna familia se albergue debajo del puente,
y que nadie interfiera en la vida y en la paz de los dos,
y que nadie los haga vivir sin ningún horizonte,
y que puedan vivir sin temer lo que venga después.

La familia comience sabiendo porqué y dónde va
y que el hombre retrate la gracia de ser un papá.
La mujer sea cielo y ternura y afecto y calor,
y los hijos conozcan la fuerza que tiene el amor.

Bendecid, oh Señor, las familias. Amén. Bendecid, oh Señor, la mía también. (2 veces)

Que marido y mujer tengan fuerza de amar sin medida,
y que nadie se vaya a dormir sin buscar el perdón,
que en la cuna los niños aprendan el don de la vida.
La familia celebre el milagro del beso y el pan.

Que marido y mujer de rodillas contemplen sus hijos,
y que por ellos encuentren la fuerza de continuar.
Y que en su firmamento la estrella que tenga más brillo,
pueda ser la esperanza de paz y certeza de amar.

La familia comience sabiendo porqué y dónde va
y que el hombre retrate la gracia de ser un papá.
La mujer sea cielo y ternura y afecto y calor,
y los hijos conozcan la fuerza que tiene el amor.

Bendecid, oh Señor, las familias. Amén. Bendecid, oh Señor, la mía también. (2 veces)

#PazyBien #FamiliaCristiana


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TEMA 7. FORTALECER LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

“Familia es un grupo de personas llenas de defectos,
que Dios reúne para que convivan con las diferencias
y desarrollen la tolerancia, la benevolencia, la caridad, el perdón,
el respeto, la gratitud, la paciencia, el derecho, el deber, los límites,
en fin que aprendan a Amar.
Haciendo por el otro lo que le gustaría que hicieran por sí mismos.
Sin exigir de ellos la perfección que aún no tenemos.
No nacemos donde merecemos, sino donde necesitamos evolucionar”.

(Papa Francisco)

 

Los padres siempre inciden en el desarrollo moral de sus hijos, para bien o para mal. Lo adecuado es que acepten esta función inevitable y la realicen de modo consciente, entusiasta, razonable y apropiado. Esta función educativa de las familias es importante y muy compleja.

La familia no puede renunciar ser lugar de sostén, de acompañamiento y guía. Necesita plantearse qué quiere exponer a sus hijos. Ver sus diversiones y entretenimientos para guiarlos en su tiempo libre. Solo los momentos que pasamos con ellos, hablando con sencillez y cariño de las cosas importantes y las posibilidades sanas que creamos para su tiempo, permitirán evitar una nociva invasión. Siempre hace falta una vigilancia. El abandono nunca es sano. Los padres deben orientar y prevenir a loa niños y adolescentes, para saber enfrentar situaciones de riesgo.

La obsesión no es educativa, no se puede tener control en todas las situaciones por las que podrá pasar un hijo. Se trata de generar procesos más que dominar espacios. Si un padre está obsesionado por saber y controlar todos los movimientos del hijo, sólo buscará dominar su espacio. No lo educará, ni fortalecerá, ni lo preparará para enfrentarlo a los desafíos de la vida. Interesa generar en el hijo, con mucho amor, procesos de maduración de su libertad, capacitación, crecimiento integral. Sólo así, el hijo, tendrá los elementos que necesita para saber defenderse, actuar con inteligencia y astucia en circunstancias difíciles.

Si la madurez fuera solo el desarrollo de algo ya contenido, no habrá mucho que hacer. La prudencia, el buen juicio y la sensatez no dependen de factores de crecimiento, sino de toda una cadena de elementos que se sintetizan en el interior de la persona, en el centro de su libertad. Cada hijo nos sorprenderá con los proyectos de esa libertad, que nos rompa los esquemas y, es bueno que eso suceda. La educación entraña la tarea de promover libertades responsables. Esa libertad es don inmenso.

Generar confianza en los hijos con el afecto y el testimonio. El desarrollo afectivo y ético de una persona requiere de una experiencia fundamental: creer que los propios padres son dignos de confianza. Con el afecto y el testimonio, inspiran en ellos un amoroso respeto. Cuando un hijo siente que no es valioso para sus padres, aunque sea imperfecto, o no percibe que les preocupa, sienten una eventual corrección.

La tarea de los padres incluye una educación de la voluntad y un desarrollo de hábitos buenos e inclinaciones afectivas a favor del bien. Es un proceso que va de lo imperfecto a lo más pleno. La formación moral debería realizarse siempre con métodos activos y con un diálogo educativo que incorpore la sensibilidad y el diálogo y el lenguaje propio de los hijos. Para que el hijo pueda llegar a descubrir por sí mismo la importancia de determinados valores, principios y normas, en lugar de imponérselos como verdades.

Por más que la conciencia nos dicte determinado juicio moral, tienen más poder otras cosas que nos atraen, si el bien captado por la mente se arraigue en nosotros con profunda inclinación afectiva. Una formación ética y eficaz implica mostrarle a la persona hasta qué punto le conviene a ella misma a obrar bien.

Es necesario desarrollar hábitos, ayudando a que los grandes valores interiorizados se interioranos se traduzcan en comportamientos externos, sanos y estables. El fortalecimiento de la voluntad y la repetición de acciones construyen la conducta moral, libre y valorada por determinados comportamientos buenos.

La libertad es algo grandioso, que podemos echar a perder. La educación moral es un cultivo de la libertad a través de propuestas, motivaciones, aplicaciones prácticas, estímulos, premios, reflexiones…, revisiones del modo de actuar y diálogos que ayuden a desarrollar los principios interiores estables que mueven a obrar espontáneamente el bien. La virtud que se ha trasformado en un principio interno y estable. La vida virtuosa, construye la libertad, la fortalece y educa. La misma dignidad humana exige que cada uno “actúe según una elección consciente y libre, movido e inducido personalmente desde dentro”.

Es indispensable sensibilizar al niño y adolescente para que advierta que las malas acciones, tienen consecuencias. Despertar la capacidad de ponerse en el lugar del otro y dolerse por su sufrimiento cuando se le ha hech0o daño. Es importante orientar al niño con firmeza a que pida perdón y repare el daño realizado a los demás.

La corrección es un estímulo cuando se valoran y reconocen los esfuerzos y cuando el hijo descubre que sus padres mantienen viva una paciente confianza. Un niño corregido con amor, se siente tenido en cuenta, advierte que sus padres reconocen sus posibilidades. Necesitan que no se dejen llevar por la ira, que lo corrijan cuando comete una mala acción; pero nunca como un enemigo o como al que se descarga la propia agresividad.

La disciplina no debe convertirse en una mutilación del deseo, sino en un estímulo para ir siempre más allá. Hay que saber encontrar un equilibrio entre dos extremos nocivos: 1) pretender construir un mundo a medida de los deseos del hijo. 2) llevarlo a vivir sin conciencia de su dignidad, torturado por los deberes sin realizar sus deseos.

Educación moral: proponer pequeños pasos que puedan ser comprendidos, aceptados y valorados que impliquen una renuncia proporcionada. Si se pide demasiado, no se consigue nada.

Hay que ayudar a los adolescentes a practicar la analogía: los valores están realizados especialmente en algunas personas muy ejemplares. Las resistencias de los jóvenes están muy ligadas a malas experiencias. Es necesario ayudarles a hacer un camino de curación de ese mundo interior herido, para que puedan dar el paso, comprender y reconciliarse con la humanidad.

La libertad concreta, real, es limitada y condicionada. No siempre se distingue adecuadamente entre acto voluntario y acto libre. Su decisión es muy voluntaria, no contradice la inclinación de su querer, pero no es libre, se le ha vuelto casi imposible no optar por ese mal. Sucede con un adicto compulsivo a las drogas. Está tan condicionado que no es capaz de tomar otra decisión. Ésta es voluntaria, pero no es libre. Necesita la ayuda de los demás y un camino educativo.

La familia es la primera escuela de los valores humanos, en la que se aprende el buen uso de la libertad. Hay inclinaciones desarrolladas en la niñez, que impregnan la intimidad de una persona y permanecen toda la vida. Muchos actúan toda la vida de una determinada manera porque consideran valioso el modo de actuar que se incorporó en ellos desde la infancia: “A mi me enseñaron así”; “eso es lo que me inculcaron”. En la familia se debe aprender a discernir de manera crítica los mensajes de los diversos medios de comunicación.

En este tiempo. En el que reina la ansiedad, la prisa tecnológica, una tarea muy importante en la familia es educar para la capacidad de “esperar”. No se trata de prohibir a los chicos que jueguen con los dispositivos electrónicos, sino encontrar la forma de generar en ellos la capacidad de diferenciar las diversas lógicas y no aplicar la velocidad digital en todos los ámbitos de la vida. Cuando los niños y adolescentes no son educados para aceptar que algunas cosas deben esperar, se convierten en atropelladores, someten todo a la satisfacción de sus necesidades inmediatas y crecen con el vicio del “quiero y tengo”. Cuando se educa para aprender el momento adecuado, se enseña lo que es ser dueño de sí mismo, autónomo de sus propios impulsos. Cuando el niño experimenta que puede hacerse cargo de sí mismo, se enrique su autoestima y enseña a respetar la libertad de los demás. En una familia sana, este aprendizaje se produce de manera ordinaria por las exigencias de la convivencia.

La tarea educativa tiene que despertar el sentimiento del mundo y de la sociedad como hogar, es una educación para saber “habitar”, más allá de los límites de la propia casa. Se enseña a recuperar la vecindad, el cuidado, el saludo. Se rompe el cerco del egoísmo, y reconoce que vivimos junto a otros, que son dignos de nuestra atención, amabilidad y afecto. La familia tiene que inventar todos los días nuevas formas de promover el respeto mutuo.

En el hogar se plantean los hábitos de consumo para cuidar juntos de la casa común: “La familia es sujeto protagonista de una ecología integral, es el sujeto social primario, que contiene los dos principios-base de la civilización humana sobre la tierra: principio de comunión y fecundidad”. Los momentos difíciles y duros de la familia pueden ser muy educa6tivos. Cuando llega una enfermedad, en la familia surgen dificultades, en general, este tiempo, hace crecer la fuerza de los vínculos familiares.

El encuentro educativo entre padres e hijos puede ser facilitado o perjudicado por las tecnologías de la comunicación y la distracción cada vez más sofisticadas y atrayentes. Si son bien utilizadas pueden ser útiles para claro que no sustituyen ni reemplazan el diálogo personal y profundo, el contacto físico, ni la voz de la otra persona. A veces, estos recursos, alejan en lugar de acercar. Se debe dar prioridad al encuentro de sus miembros sin caer en prohibiciones.

No es bueno que los padres se conviertan en seres omnipotentes para sus hijos, que sólo puedan confiar en ellos porque así impiden un adecuado proceso de socialización, de madurez afectiva. “Las comunidades cristianas están llamadas a ofrecer su apoyo a la misión educativa de las familias”. Para favorecer una educación integral necesitamos “reavivar la alianza entre familia y comunidad cristiana”. Hay que “afirmar la libertad de la Iglesia de enseñar la propia doctrina y el derecho a la objeción de conciencia por parte de los educadores”.

El Concilio Vaticano II planteaba la necesidad de “una positiva y prudente educación sexual” que llegue a los niños y adolescentes “conforme avanza su edad” y “teniendo en cuenta el progreso de la psicología, pedagogía y didáctica”. ¿Nuestras comunidades educativas han asumido este desafío? Es difícil la educación sexual en una época en que la sexualidad tiende a banalizarse y empobrecerse. Sólo se puede entender en un marco de una educación para el amor.

La educación sexual brinda información que debe llegar en el momento apropiado y de una manera adecuada a la etapa en que viven. Hace falta ayudarles a reconocer y buscar influencias positivas, tomar distancia de todo lo que desfigura su capacidad de amar.

Una educación sexual que cuide un sano pudor tiene un valor inmenso. Es una defensa natural de la persona que resguarda su interioridad y evita ser convertida en un puro objeto. Reducir el afecto y la sexualidad a obsesiones que desfiguran nuestra capacidad de amar, nos llevan a ser tratados de modo inmaduro y a dañar a otros.

Es importante enseñarles un camino en torno a las diversas expresiones del amor, al cuidado mutuo, a la ternura respetuosa, a la comunicación rica de sentido. Todo esto prepara para un don de sí íntegro y generoso que se expresará, luego, en un compromiso público. La unión sexual en el matrimonio, aparecerá así como un signo de compromiso totalizante y enriquecido por todo el camino.

El lenguaje del cuerpo requiere aprendizaje que permite interpretar y educar los propios deseos para entregarse de verdad. Si se pretende entregar todo de golpe es posible que no se entregue nada. Se toma demasiado a la ligera la educación sexual.

Aceptar el propio cuerpo en su feminidad o masculinidad, más allá de las comprensibles dificultades que uno pueda vivir. Ayudar a aceptar el propio cuerpo tal como ha sido creado. Valorar la femineidad o masculinidad de cada uno es reconocerse a si mismo en el encuentro con el otro. Sólo perdiendo el miedo a la diferencia, uno puede liberarse. La educación sexual debe ayudar a aceptar el propio cuerpo de manera que la persona no pretenda “cancelar la diferencia por no saber confrontarse con la misma”.

No se puede ignorar que en la configuración del ser humano (masculino o femenino), confluyen factores biológicos, genéticos y, múltiples elementos que tienen que ver con el temperamento, historia familiar, cultura, experiencias vividas, formación… No podemos separar lo que es masculino o femenino de la obra creada por Dios. Asumir tareas domésticas es tarea de ambos cónyuges. Hay que ayudar a los niños a aceptar con normalidad esta realidad.

La educación de los hijos debe estar marcada por un camino de transmisión de la fe. El hogar debe seguir siendo lugar donde se enseñe a percibir las razones y la hermosura de la fe, a rezar y a servir al prójimo. La fe, don de Dios, recibido en el Bautismo, en el que los padres son instrumentos de Dios para su maduración y desarrollo. La transmisión de la fe supone que los padres vivan la experiencia real de confiar en Dios, de buscarlo, de necesitarlo. El grano de mostaza, tan pequeña semilla, se convierte en un gran arbusto (Mt 13,31-32). Sabemos que no somos dueños del don, sino sólo administradores cuidadosos.

La educación en la fe sabe adaptarse a cada hijo. Los niños necesitan gestos, símbolos, narraciones. Los adolescentes suelen entrar en crisis con la autoridad y con las normas. Conviene estimular sus experiencias de fe y ofrecerles testimonios que se impongan por su propia belleza. Los padres deben estar atentos a sus cambios. La experiencia espiritual no se impone, sino que se propone a su libertad.

Transmitir a los hijos la fe ayuda a que la familia se vuelva evangelizadora. Los hijos que crecen en familias misioneras se vuelven misioneros, saben vivir esta tarea de modo que los demás se sienten cercanos y amigos. Así crecen relacionándose con el mundo, sin renunciar a su fe y sus convicciones. Jesús comía y bebía con los pecadores (Mc 2,16; Mt 11,19); conversaba con la Samaritana (Jn 4,7-26), recibía de noche a Nicodemo (Lc 7,36-50)… Lo mismo hacían sus apóstoles: no despreciaban a los demás, ni estaban excluidos o aislados de la gente. Cuando las autoridades los acosaban, ellos gozaban de la simpatía de “todo el pueblo (Hch 2,47; 4,21, 33; 5,13).

La familia se convierte en sujeto de acción pastoral, mediante el anuncio del Evangelio y las múltiples formas de testimonio: solidaridad con los pobres, custodia de la creación, solidaridad con otras familias más necesitadas. Este es el marco más precioso de los cristianos: el amor del Padre que nos sostiene y nos promueve, manifestado en la entrega total de Jesucristo, vivo entre nosotros, que nos hace capaces de afrontar todas las tormentas en las etapas de la vida. En el corazón de toda familia hay que hacer resonar el Kerigma, a tiempo y a destiempo para que ilumine nuestro camino. Todos deberíamos ser capaces de decir, a partir de lo vivido en nuestra familia: “Hemos conocido el amor que Dios nos tiene” (I Jn 4,16).

 

TRABAJO EN GRUPO

¿Qué hemos descubierto?
¿A qué conclusiones llegamos?
¿Dónde están nuestros hijos, en qué ocupan su tiempo, qué les interesa?
¿Cómo los educamos en el desarrollo de su libertad y transmitimos nuestra fe?

 

ORACIÓN

Señor, ayúdanos a generar procesos
de madurez y libertad en nuestros hijos.
Abre nuestros ojos para ver dónde están nuestros hijos.
Abre nuestros oídos para empatizar con aquello que les interesa.
Abre nuestra boca para orientarlos con acierto
y prevenir situaciones de riesgos.
Ayúdanos a despertar en ellos el sentimiento
del mundo y de la sociedad como hogar. Amén.

EFEMÉRIDE. 11 de mayo

Aniversario de la fundación de las Hermanas Terciarias Capuchinas.
Damos gracias al Señor y recordamos las palabras del P.Fundador:

DIVAGACIONES ESPIRITUALES
SOBRE FONDO AMIGONIANO
Agripino González, T.C.
pág. 22

Tenemos presente a las tres beatas mártires de la Congregación de Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia:

Beata Francisca Javiera de Rafelbuñol
Beata Serafina de Ochovi Beata Rosario de Soano
Rogar por nosotros. Amén

#PazyBien  #UnidosPorLaFraternidad