Cooperadores Amigonianos


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SALUDA DE INICIO DE CURSO 2018 – 2019

Al comenzar el nuevo curso 2018-19, debemos recordar que somos “trabajadores de la viña del Señor”. Os invito a que, comencemos una nueva andadura. Juntos hemos superado los retos de un trienio y, hoy, os propongo que nos pongamos a caminar o, ¿por qué no?, a volar en este avión que es la Iglesia, “mirando al cielo” y, desde allí, unirnos a todos los pasajeros que buscan lo mismo que nosotros, escuchar sus anhelos, sus súplicas, sus preguntas con el fin de suscitar en ellos el “deseo de Dios”. Él nos reúne como pueblo suyo para que vivamos unidos en el amor y nos envía a servir y a transformar nuestro mundo, con su ayuda y la “luz de su Evangelio”.

Si alguna vez miramos al cielo, aunque es difícil ahora, encontrar un poco de cielo estrellado con tantas luces que nos iluminan. Pero si tenemos la suerte, veremos que en él (el cielo), parece que hay una autopista de aviones, mires a la hora que mires siempre ves alguno y gran cantidad de estelas blancas, señal de que por allí pasó alguno. Y, es impresionante ver estelas en todas direcciones que, permanecen en el cielo bastante tiempo después de haber pasado el avión. ¿Recordáis haber visto alguna vez aviones que dibujaban en el cielo, estelas de colores, un mensaje, un dibujo, una bandera? ¡Qué bonito y significativo!

Tenemos junto a nosotros muchas personas, que también dejan una estela de luz, de amor, de vida, de amistad, de ilusión, de entrega… que nos dan ganas, verdadera ganas, de subirnos a su avión y volar junto a ellos. A veces, están tan cerca de nosotros, que nos asombran, nos llenan de alegría, nos invitan, nos enseñan el camino que siguen para llegar hasta Él. La verdad es que todos vamos arriba de “nuestro propio avión”, todos vamos dejando estelas, aunque la nuestra, claro, no la vemos.

Se puede descargar el saluda de inicio de curso completo, aquí

Es un buen momento para juntos vivir la alegría de ser miembros de la Asociación de Cooperadores Amigonianos y, descubrir la misión que tenemos que llevar a cabo. Cristo nos ha devuelto la capacidad de amar, de ser libres, de despegar y alzar el vuelo. Él es nuestro motor y toda la fuerza que necesitamos para dejar “buena huella”, “buena estela” por donde pasemos. Y, no olvidemos que los aviones al despegar, van en dirección contraria del viento. Que es como muchas veces nos tocará vivir a nosotros o lo que otros pensaran de nuestra forma de vivir y actuar. El Evangelio es una persona: Jesucristo. Y el “encuentro con Él” es un acontecimiento decisivo que va cambiando nuestra vida, que nos engancha.

Al subir al avión, no olvidamos nuestro equipaje. Es decir, no olvidemos “nuestras raíces”: ¡Qué importantes son las raíces! El ritmo de vida hace que muchas veces olvidemos nuestras “raíces”, nos soltamos de Aquél que es importante, lo más importante en nuestra vida: dejamos de comunicarnos con Él, de dirigirle nuestra mirada, de contar con El. Y, entonces, deja de llegarnos su savia y, ¡qué pena! Poco a poco perdemos la Paz, la alegría, la ilusión y todo lo que necesitamos para vivir.

Perder nuestras raíces, es lo peor que nos puede pasar. Sonreímos por fuera pero ¿y por dentro? No podemos. Hemos perdido el Amor de Dios, de sabernos amados, de descansar en El, de vivir con la certeza de que El va a salir a nuestro encuentro, ¡que soy único para El! Que Él nos borra nuestros miedos, incertidumbres, envidias, el querer “ser más”, “aparentar más”: ¡Todo!

Se acabaron las vacaciones, es hora de volver a las raíces, de dejar que Cristo nos alimente de nuevo con “su Amor”, de subirnos a su avión y comenzar con gran paz, alegría y amor esta nueva aventura de “volar”.

Miremos la vida desde las ventanas de nuestro avión. El paisaje es único e irrepetible. Las “ventanas de nuestra vida” son nuestros ojos. Nuestra forma de mirar la vida y a los demás, es lo que muchas veces determina ser feliz o no, ver lo bueno o lo malo del otro… Como las ventanas: cada una te muestra un paraje diferente. Pero si nos miramos hacia dentro sólo veremos nuestra propia realidad, no la belleza que poseen los que nos rodean. Por eso, creo es muy importante, ir cambiando de ventana para ver las cosas, o a nuestros hermanos desde un prisma nuevo. Ya veis ¡qué fácil! Sólo se trata de cambiar la vista de nuestra ventana. De querer ver paisajes distintos.

Si pensamos en nuestra Asociación de Cooperadores Amigonianos, la que todos queremos viva y renovada, reconozcamos con humildad y gratitud los bienes y cualidades que hemos recibido del Señor por pertenecer a ella. Con responsabilidad, esfuerzo, generosidad y alegría, ofrezcamos nuestro servicio. Si todos ponemos en común los dones que hemos recibido de Dios, sentiremos la alegría de la comunión y todos creceremos juntos. Esta debe ser nuestra tarea. ¿Qué puedo yo aportar a mi Grupo? ¿En qué puedo servir y ayudar? ¿Qué esperan de mí? ¿Estoy dispuesto a subirme al avión junto con todos? ¿Sin excluir a nadie? ¿Sin pensar que soy más que el otro? ¿Estoy…?

Para realizar este viaje es necesario avivar el sentido de pertenencia a la Asociación, que la miremos como nuestra Familia. Una familia que tiene su raíz y su centro en Cristo. “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos” (Jn 15,5). Esta es la alegría de sentirnos discípulos del Señor y hermanos “unos de otros”.

Con ilusión y esperanza, os animo, a no demorarnos más: “subamos al avión antes que despegue” y, colaboremos, participemos de lleno en esta aventura, llenos de fe. Demostremos a la sociedad, que nuestros grupos están llenos de vida, vida que da la belleza del Evangelio.

Que María, Madre de la Iglesia nos acompañe con su maternal protección y el P. Luís nos guie en nuestro caminar.

¡Qué tengamos una feliz travesía!

María Isabel Salort Sala
Presidenta Nacional de Cooperadores Amigonianos de España.

 

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MENSAJE A LA FAMILIA AMIGONIANA TRAS LA XXIII ASAMBLEA

Queridos hermanos: Paz y bien.

Reunidos en el Seminario San José de Godella, los Cooperadores Amigonianos de España, hemos celebrado nuestra XXIII Asamblea Nacional durante los días 22, 23 y 24 de junio de 2018. La cual ha sido organizada por el grupo de Colonia San Vicente y ha estado presidida por el animador espiritual P. Elkin J. Palacios y el P.Oltra, Vicario General de la Congregación, bajo el lema: Seamos Luz de Esperanza. Hemos sido un total de cincuenta asistentes procedentes de los grupos de Torrent, Teruel, Godella, Madrid, Oliva y Colonia; junto a sus correspondientes animadores espirituales.Seamos Luz de EsperanzaDurante el presente curso hemos trabajado en unidad con nuestros Hermanas y Hermanos Terciarios Capuchinos, los seis temas elaborados sobre la “Vida y Obra de nuestro P.Luis Amigó”, con motivo del 25 aniversario de la declaración de Venerable.

Este año vemos con convicción como el “Espíritu nos da lo que necesitamos para caminar” y que definitivamente “Dios proveerá”. El Señor, en cada momento, nos concede las gracias y facultades que nos son necesarias, para desempeñar con éxito incluso la faena más sencilla que emprendemos.

Hemos podido disfrutar de gratos momentos de compartir fraterno que nos han permitido discernir y ver nuestra vocación Amigoniana dentro de este bello Carisma de predilección por los marginados, jóvenes, refugiados y los más necesitados. De acuerdo con el lema de esta Asamblea, queremos Ser Luz de Esperanza para todos los niños, jóvenes y ancianos que cuidamos. Para ello, nuestra entrega tiene que ser generosa y nuestra vida se tiene que transformar en continua alabanza y acción de gracias.

Hemos trabajado en grupos diversas preguntas extraídas de los temas tratados durante el curso, llegando a las siguientes conclusiones:

  • Vivimos la experiencia del Espíritu Santo en Familia (Padre, Hijo y Espíritu Santo) pero en muchas ocasiones dejarnos guiar por Él depende de la aceptación del momento personal que cada uno estamos viviendo.
  • Vemos la presencia de Dios en nuestro día a día casi de manera permanente. A Él recurrimos tanto para dar gracias como en caso de necesidad.
  • A lo largo de nuestra vida, podemos ver la ayuda del Padre en momentos de gran fragilidad. A veces no entendemos la voluntad de Dios, pero el Señor escribe recto con renglones torcidos.
  • Cuando colocamos a Dios como centro de nuestra vida, es más fácil reconocer a Dios en cada cosa.
  • Vivimos en nuestra vida diaria la experiencia de la obediencia a Dios atreviéndonos con las personas que están alrededor. Señor, tú que todo lo sabes, deja que actúe el Espíritu Santo para ayudarnos a discernir.
  • Lo más hermoso que nos puede suceder es tener en nosotros paz interior. Tenemos que estar vigilantes para no perderla. La Paz Interior, es el reflejo de nuestra relación personal con Dios.

Durante la celebración eucarística, con gran alegría han hecho su compromiso tres nuevas Cooperadoras Amigonianas: Mª José Martínez Riera, Antonia Palanca Arnau y Amparo Cavaller Bruna.

Nuevos Compromisos

Agradecemos a Monseñor Bartolomé por haberse podido contactar con él en directo. Se siente bendecido por el Señor, tras su reciente nombramiento como Sr.Obispo de la Diócesis de Alajuela en Costa Rica. A su vez, nos ha comunicado de su alegría con las funciones que desempeña cada día.Monseñor BartolomeHa sido ratificada María Isabel Salort como presidenta de la Asociación para tres años más. El nuevo Consejo Directivo Nacional queda constituido de la siguiente manera:

  • Presidenta: María Isabel Salort Sala (de Oliva)
  • Vicepresidenta: María del Carmen Civanto Cruz (de Madrid)
  • Tesorera: Rosa Morera Mollá (de Oliva)
  • Secretaria: Mª Eugenia Fernández Sosa (de Colonia)
  • 1ª Vocal: Serafina Molins Soriano (de Torrent)
  • 2ª Vocal: Pepita Domenech Ferrando (De Colonia)
  • 3ª Vocal: Esteban Márquez Ramiro (de Oliva)

Nueco Consejo Directivo NacionalLa Asamblea del próximo curso la organizará el grupo de Godella, y se celebrarán los días 14, 15 y 16 de junio de 2019 en el Seminario San José de Godella.

El próximo curso 2018-2019 los temas a trabajar en los distintos grupos serán sobre la exhortación apostólica del Santo Padre Francisco: Gaudete et Exsultate, sobre el llamado a la santidad en el mundo actual.

Jesús busca colaboradores y amigos, que sean luz en el mundo actual. Es el momento de renovar nuestra fidelidad a Él. ¡Atrévete!

Foto de grupo de la AsambleaDe parte de todos los grupos de Cooperadores Amigonianos de España, un fraternal abrazo a toda la Familia Amigoniana.

 


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MENSAJE DE CUARESMA

En esta Cuaresma, os invito a entrar en este tiempo de conversión con una súplica: “Creo, Señor, aumenta mi fe”. Es la breve y sentida oración de un padre que pedía  la curación de su hijo. Lo hacía con humildad y confianza y, desde su dolor, pidió ayuda al Señor y éste le dijo: “Todo es posible para el que tiene fe”. A lo que el padre contestó: “Creo, pero aumenta mi fe”. (Mc 9,24)

La brevedad de esta oración contiene dos partes importantes:

  1. El reconocimiento humilde de una fe débil y
  2. La confianza en que el Señor, con su ayuda, la puede aumentar y fortalecer.

La fe es el fundamento de la vida cristiana. Si esta se debilita, todo se resiente e impide la acción de Dios en nosotros y en nuestro mundo. En Nazaret, Jesús, no pudo hacer milagros porque allí no encontró fe. (Mc 6,56).

¿Nos proponemos vivir esta Cuaresma con una vida intensa de oración? Sólo así el Señor aumentará nuestra fe y podremos ser testigos de ella en nuestros grupos y en los distintos círculos donde nos movemos.

Benedicto XVI nos decía: “Cada año la Cuaresma nos ofrece la ocasión providencial para profundizar en el sentido y valor de ser cristianos, y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos”. (Cuaresma 2008)

Con frecuencia en este momento cultural que vivimos, es fácil despistarnos, confiar demasiado en nosotros y, corremos el peligro de que nuestra vida de fe se vaya debilitando. Decimos: “yo creo a mi manera”… esto es un signo de que no estamos en buen camino.

Vivamos esta Cuaresma como un tiempo de “conversión”, como un “camino” que nos prepara para celebrar la Pascua, un “itinerario” de renovación de la fe bautismal en la noche santa de Resurrección.

Hagamos que nuestra vida sea una respuesta amorosa y confiada a Dios, que ha venido a nuestro encuentro y se nos ha manifestado. Este encuentro no es el resultado de investigaciones intelectuales, sino de una acogida de Dios que viene a nosotros. Esta acogida, exige: escuchar la Palabra de Dios, adherirse a Jesucristo, profesar la fe en comunión con la Iglesia y, tratar de vivir en “amor” y “servicio” a nuestros hermanos.

En este tiempo de Cuaresma, estimulémonos unos a otros para procurar ser mejores, hacer el bien, servir a los más necesitados. Carisma que define nuestro compromiso de ser Familia Amigoniana, “comunidad cristiana” en la que es indispensable vivir la fe en Jesucristo. No puede existir un “Grupo” coherente si no hay en él una completa adhesión a Cristo.

Acabo con el mismo pasaje. Los apóstoles preguntaron a Jesús por qué ellos no habían podido expulsar el espirito malo del muchacho, a lo que el Señor les dijo. “Esta especie sólo puede salir con oración y ayuno” (Mc 9,29).

Que esta Cuaresma nos ayude a vencer en nosotros las fuerzas del mal, con un signo firme de voluntad de conversión y renovación. Y, sobre todo, que la vivamos puesta nuestra mirada en la alegría de la Pascua.

Que Jesucristo Buen Pastor nos bendiga, Santa María, la dichosa, por haber creído, interceda por nosotros y, el P. Luis Amigó nos guie para ser sus fieles zagalas/les.

Buen camino de Cuaresma y “Feliz Pascua de Resurrección”.
Mª Isabel Salort Sala