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TEMA 3. LA MIRADA PUESTA EN JESÚS: VOCACIÓN DE LA FAMILIA.

img_0828Misión: Anunciar el Evangelio de la familia

  • Dejar resonar el primer anuncio.
  • Ver el misterio de la familia a la luz del amor de Dios.
  • Comprender el matrimonio como don divino.
  • Encontrar un modelo en el “secreto” de Nazaret.

Que resuene siempre el primer anuncio, ante las familias, en medio de ellas. Es lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y necesario. Debe ocupar el centro de la actividad evangelizadora. Es el anuncio principal, ese que siempre hay que volver a escuchar, que siempre hay que anunciar de una forma o de otra. Nada hay más sólido, profundo, seguro y más sabio que ese anuncio. “Toda formación cristiana es ante todo la profundización del Kerigma” (Evangelii Gaudium 2013).

thumbnail_img_1112El misterio de la familia cristiana no puede entenderse plenamente sino es a la luz del infinito amor del Padre, que se manifestó en Cristo, que se entregó hasta el fin y vive entre nosotros. Contemplemos a Cristo vivo presente en tantas historias de amor.

Jesús, miró a las mujeres y a los hombres con los que se encontró con amor y ternura, acompañando sus pasos con verdad, paciencia y misericordia al anunciar las exigencias del Reino de Dios. El Señor nos acompaña hoy en nuestro interés por vivir y transmitir el Evangelio de la familia.

Valorar positivamente el matrimonio como don divino (1 Co 7,7). Todo lo que Dios ha creado es bueno (1 Tt 4,4). “Respeten el matrimonio, el lecho nupcial” (Hb 13,4). Ese regalo de Dios incluye la sexualidad: “No os privéis uno del otro” (1 Co 7,5).

La indisolubilidad del matrimonio no es un yugo, sino un don. “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Mt 19,6). Del Evangelio emerge claramente el ejemplo de Jesús, que anunció el mensaje del como “plenitud de la revelación que recupera el proyecto ordinario de Dios” (Mt 19,3).

La familia y el matrimonio fueron redimidos por Cristo (Ef 5,21-32), restaurados a imagen de la Santísima Trinidad, del que brota todo amor verdadero. La alianza esponsal, inaugurada en la creación y revelada en la historia de la salvación, recibe la plena revelación del significado en Cristo y en su Iglesia. El Evangelio de la familia atraviesa la historia del mundo, desde la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,26-27), hasta cumplirse la Alianza en Cristo, al final con las bodas del Cordero (Ap 19,9).

El ejemplo de Jesús es un paradigma para la Iglesia”. Inicia su vida pública con el milagro de la fiesta nupcial en Caná (Jn 2,1-11). Compartió amistad con Lázaro y hermanas (Lc 10,38), con la familia de Pedro (Mt 8,14); escuchó el llanto de los padres, devolviendo la vida a sus hijos (Lc 7,14-15). Se encontró con la Samaritana (Jn 4,1-30).Demostrando el verdadero sentido de la misericordia, restableciendo la Alianza (Juan Pablo II, Dives in Misericordia). La percepción del pecado se despierta frente al amor gratuito de Dios.

thumbnail_img_1106La encarnación del Verbo en la familia de Nazaret, conmueve con su novedad la historia del mundo. Necesitamos sumergirnos en el misterio del nacimiento de Jesús, en el de María, en el de José que cuidó de Jesús y de María. En la fiesta de los Pastores, la adoración de los Magos. En la huida a Egipto… Penetrar en los treinta años que Jesús se ganaba el pan trabajando con sus manos y educándose en la fe de sus padres. Éste es el misterio de la Navidad y el secreto de Nazaret. Misterio que fascinó a Francisco de Asís, a Teresa de Ávila, a Carlos de Foucauld y al P. Luis Amigó.

La Alianza de amor y fidelidad que vivió la Sagrada Familia de Nazaret, ilumina y da forma a cada familia y la hace capaz de afrontar las vicisitudes de la vida y de su historia. Sobre esta base, cada familia, a pesar de su debilidad, puede ser luz en la oscuridad del mundo.

En la “Constitución” pastoral Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, se ocupó de “la promoción de la dignidad del matrimonio y la familia” (47-52). “definió el matrimonio como una comunidad de vida y amor” (48), poniendo el amor en el centro de la familia. El verdadero amor entre marido y mujer (49). Implica la entrega mutua, conforme al designio divino (48-49). Cristo, “sale al encuentro de los esposos cristianos en el sacramento del matrimonio y permanece con ellos” (48). Los esposos son consagrados mediante una gracia propia, edifican el Cuerpo de Cristo y forman la iglesia doméstica (Lumen Gentium).

img_0830El beato Pablo VI profundizó la doctrina sobre matrimonio y familia. En su encíclica Humanae Vitae puso de relieve el vínculo íntimo entre amor conyugal y procreación. El amor conyugal exige a los esposos una conciencia de su misión como paternidad responsable. En la Exhortación Evangelii Nuntiandi, evidenció la relación entre la familia y la Iglesia

San Juan Pablo II, dedicó especial atención a la familia en sus catequesis sobre el amor humano (Familiaris Consortio). Definió a la familia como “vía de la Iglesia”. Describió el modo cómo los cónyuges, en su mutuo amor, reciben el don del Espíritu de Cristo y viven su llamada a la santidad.

El papa emérito Benedicto XVI, en (Deus Caritas Est), retomó el tema de la verdad del amor entre hombre y mujer, que se ilumina plenamente sólo a la luz del amor de crucificado. Se convierte en el icono de la relación de Dios con su pueblo. El modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano. En (Caritatis in Veritate),pone de relieve la importancia del amor como principio de vida real en la sociedad, donde se aprende la experiencia del bien común.

La familia es imagen de Dios, comunión de personas. En el bautismo, la voz del Padre llamó a Jesús “Hijo amado” y, en este amor, podemos reconocer al Espíritu Santo. Jesús reconcilió en sí cada cosa y ha redimido al hombre del pecado, no solo volvió a llevar el matrimonio y a la familia a su forma original, sino que lo elevó a signo sacramental. El matrimonio y la familia reciben la gracia necesaria para testimoniar el Evangelio del amor de Dios.

El sacramento del matrimonio es un don para la santificación y salvación de los esposos. Su recíproca pertenencia es representación real. Los esposos son relación de Cristo con la Iglesia, son el recuerdo permanente para la Iglesia de lo que acaeció en la cruz: son el uno para el otro y para los hijos, testigos de la salvación. La decisión de casarse y crear una familia debe ser fruto de un discernimiento vocacional.

El sacramento no es una “cosa” o una “fuerza”, Cristo mismo mediante el sacramento del matrimonio, sale al encuentro de los esposos cristianos (Gaudium et Spes, 48). Permanece con ellos, les da fuerza para seguir tomando su cruz, levantarse después de sus caídas. El matrimonio cristiano es un signo que no sólo indica “cuánto amó Cristo a su Iglesia en la Alianza sellada en la cruz”, sino que hace presente ese amor en la comunión de los esposos,

La unión sexual vivida de modo humano y santificada por el sacramento es camino de crecimiento en la vida de gracia para los esposos. Entre sí, sus hijos y el mundo, estará fortalecida por la gracia del sacramento que brota del misterio de la Encarnación y de la Pascua, donde Dios expresó todo su amor por la humanidad y se unió íntimamente a ella.

thumbnail_img_1104En el sacramento del matrimonio los ministros son el varón y la mujer que se casan. Al manifestar su consentimiento en su entrega corpórea reciben un gran don. Su consentimiento y la unión de sus cuerpos son los instrumentos de la acción divina que los hace una sola carne. Hay que resaltar la importancia de la bendición sobre los contrayentes como signo del don del Espíritu.

El Evangelio de la familia alimenta las semillas que todavía esperan madurar, tiene que hacerse cargo de los árboles que han perdido vitalidad y necesitan que no se les descuide. Partiendo del don de Cristo en el sacramento, “sean conducidos hasta llegar a un conocimiento más rico y una integración plena de este misterio en su vida”.

El orden de la redención ilumina y cumple el de la creación. el matrimonio natural, se comprende a la luz del cumplimiento sacramental: sólo fijando la mirada en Cristo se conoce profundamente la verdad de las relaciones humanas. Comprender en clave cristocéntrica el bien de los cónyuges, que incluye la unidad, la apertura a la vida, la fidelidad y la indisolubilidad, dentro del matrimonio cristiano y también la ayuda mutua en el camino hacia la plena amistad con el Señor.

Con el enfoque de la pedagogía divina, la Iglesia mira con amor a quienes participan en su vida de modo imperfecto: pide para ellos la gracia de la conversión; les infunde valor para hacer el bien, para hacerse cargo con amor el uno del otro y estar al servicio de la comunidad en la que viven y trabajan.

El grado de responsabilidad no es igual en todos los casos, y puede haber factores que limitan la capacidad de decisión. Hay que evitar los juicios que no toman en cuenta las diversas situaciones. Estar atentos al modo de vivir de las personas.

El matrimonio es un “una íntima comunidad conyugal de vida y amor”, constituye un bien para los mismos esposos. A los que Dios “no ha concedido” tener hijos, pueden llevar una vida conyugal plena de sentido, humana y cristianamente. El niño que llega, no viene de fuera, brota del corazón mismo de ese don recíproco, del que es fruto y cumplimiento. Desde el comienzo, el amor rechaza todo impulso de cerrarse en sí mismo, y se abre a una fecundidad que lo prolonga más allá de su propia existencia.

El Creador hizo al hombre y a la mujer partícipes de la obra de su creación, los hizo instrumentos de su amor, confiando a su responsabilidad el futuro de la humanidad a través de la transmisión de la vida humana.

La enseñanza de la Iglesia ayuda a vivir de manera armoniosa y consciente la comunión entre los cónyuges, en todas sus dimensiones, junto a la responsabilidad generativa. La opción de la adopción y de la acogida, expresa una fecundidad particular de la experiencia conyugal. Con particular gratitud, la Iglesia “sostiene a las familias que acogen, educan y rodean con su afecto a los hijos diversamente hábiles”.

La familia es el santuario de la vida, el lugar donde la vida es engendrada y cuidada. Es tan grande el valor de una vida humana, el derecho a la vida del niño inocente que crece en el seno de su madre, que de ningún modo se puede plantear como un derecho sobre el propio cuerpo la posibilidad de tomar decisiones con respecta a esa vida. La familia protege la vida en todas sus etapas y también en su ocaso.

familias-ancianosLa educación integral de los hijos es “obligación gravísima” y derecho primario de los padres. No es sólo una carga o un peso, sino un derecho esencial e insustituible que están llamados a defender y nadie debería quitarles. Los padres tienen derecho a poder elegir con libertad el tipo de educación que quieren dar a sus hijos según sus convicciones. La escuela no sustituye a los padres, sino que los complementa.

La Iglesia está llamada a colaborar con una acción pastoral adecuada para que los propios padres puedan cumplir con su misión educadora. Cuando forman a sus hijos edifican la Iglesia y aceptan una vocación que Dios les propone.

La familia madura la primera experiencia eclesial de la comunión entre personas, en la que se refleja por gracia, el misterio de la Santísima Trinidad.

La Iglesia es familia de familias, enriquecida por la vida de todas las iglesias domésticas. En “virtud del sacramento del matrimonio” cada familia se convierte, a todos los efectos, en un bien para la Iglesia.

El amor vivido en las familias es una fuerza constante para la vida de la Iglesia. En este amor celebran sus momentos felices y se apoyan en los momentos difíciles de la historia de su vida. La belleza del don reciproco y gratuito, la alegría por la vida que nace y el cuidado amoroso de todos sus miembros: desde los niños a los ancianos. Son frutos que hacen única e insustituible la respuesta a la vocación de la familia, tanto para la Iglesia y la sociedad entera.

 CUESTIONARIO:

  • ¿Qué hemos descubierto? ¿A qué conclusiones llegamos?
  • ¿Cómo vivimos nuestra vocación como familia?
  • ¿Es la Familia de Nazaret modelo para nosotros? ¿Por qué?El Papa nos propone “mirar” a Jesús y encontrar en él y en su familia de Nazaret modelos para nuestra familia.

GESTO: Icono de la Sagrada Familia.

  •  Nos reunimos en torno a un icono o una imagen de la Sagrada Familia.
  • Se pone música suave de fondo.
  • Hacemos un momento de silencio contemplativo y dejamos que la imagen nos “diga” algo.
  • Compartimos lo que nos dice la imagen.
  • Presentamos al Señor nuestros compromisos. Pedimos la ayuda para discernir bien las distintas situaciones que viven las familias.

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P.LUIS AMIGÓ. EXHORTACIÓN PASTORAL “LA FAMILIA CRISTIANA”. MISIÓN DE LA MADRE. Parte I.

1079 pero la lata y difícil misión del padre en la familia necesitaba, amados hijos, de una ayuda y apoyo que asegurase los efectos de su educación en los hijos. No era conveniente, dice el sagrado texto, que el hombre estuviese solo, y al darle el Señor una compañera semejante a él y constituirla madre de su descendencia, quiso compartiese con ella la gran responsabilidad de la educación de los hijos. Por lo que si al hombre se le considera como rey de la familia, reina de ella lo es también la mujer, si bien con la debida dependencia de su marido. Y si el hombre es la cabeza de este cuerpo social, desempeña en él la madre las funciones del corazón, siendo la auxiliar el consuelo de su marido y el amparo y protección de sus hijos.

1080 Debe, pues, y ha de ser la primera preocupación de la esposa hacer valer su atractivo para con su marido, en bien del mismo y del de sus hijos, guiándoles por el camino de la virtud de la santidad, y procurar la sabia y recta administración de su casa.

1081 El secreto resorte de que se ha de valer para conquistar la voluntad del marido y hacerle practicar el bien es el amor; atractivo de que Dios le ha dotado en bien de la familia. Por lo que el apóstol San Pablo, en su carta a Tito, encarga se aconseje a las jóvenes que amen a su maridos (Tit, 2,4) Pues es tal la fuerza y atractivo de este amor, que hasta la infidelidad apara al varón y lo santifica la mujer fiel, como dice el mismo Apóstol (1 Cor 7,14) “Pues el marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el marido creyente. De otro modo, vuestros hijos serían impuros, mas ahora son santos”. Ejemplo de esto Santa Cecilia, que convirtió de la gentilidad a su esposo Valeriano en ferviente cristiano, que selló su fe con su sangre, y Santa Rita de Casia, que trocó en manso cordero a su marido, del quien sufría en verdadero martirio por su mala condición.

1082 Sí, esposas cristianas; la alta misión que el Señor os ha confiado de salvar a vuestros consortes las cumpliréis con la práctica del amor y de las virtudes, pues si para todos tiene tanto atractivo el aroma de la virtud, que mueve instintivamente a imitarla, ¿qué ascendiente no ejercerá sobre el corazón de aquel que se os entregó sin reserva alguna? Habéis, pues, de procurar ganar su voluntad; suavizar sus disgustos y sinsabores con amabilidad y dulzura; las intemperancias de su carácter, con paciencia y silencia, y ser recogidas y hacendosas en vuestras casas y económicas administradoras de los intereses de la familia.

1083 No creáis que el lujo extremado, ni el fastuoso peinado de vuestro cabello, ni los adornos y joyas hayan de ser lazos que os unan más íntimamente a vuestros esposos, sino más bien casas de sinsabores y disgustos en el matrimonio por los recelos que se ocasionan. Persuadíos de que el principal adorno que hermosea a la mujer, y sobre todo a la mujer casada, es la modestia y el recato, que la hacen inestimable valor y le dan ascendiente necesario para conducir a su marido por el camino del bien.

 

ORACION

La mirada puesta en Jesús
Señor,
queremos dejarnos inspirar por ti,
y transfigurarnos a la luz
del amor y de la ternura que viviste en Nazaret.

Queremos contemplarte vivo y presente
en nuestra historia como familia.

Por eso, invocamos el fuego de tu Espíritu
sobre nuestra familia
y sobre todas las familias del mundo.

¡Ven, Señor Jesús!
Envía tu Espíritu
y renueva nuestras familias.

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CANTO

Ven, ven señor no tardes
ven, ven que te esperamos.
Ven, ven señor no tardes
ven pronto, Señor. 

El mundo muere de frío,
el alma perdió el calor,
los hombres no son hermanos,
el mundo no tiene amor.

Ven, ven Señor no tardes
ven, ven que te esperamos.
Ven, ven señor no tardes
ven pronto, Señor.

Envuelto en sombría noche,
el mundo, sin paz no ve;
buscando una esperanza,
buscando, Señor, la fe.

Ven, ven Señor no tardes
ven, ven que te esperamos
ven, ven Señor no tardes
ven pronto, Señor.

Al mundo le falta vida,
al mundo le falta luz,
al mundo le falta cielo,
al mundo le faltas tu.

Ven, ven Señor no tardes
ven, ven que te esperamos
ven, ven Señor no tardes
ven pronto, Señor.


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EL ADVIENTO, CAMINO DE ESPERANZA

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El Adviento, camino de “esperanza”.

La esperanza es una necesidad fundamental en el ser humano. Necesitamos que no acabe nunca, que tenga fundamentos verdaderos de perduración, que no se agote en unos momentos. Porque no podemos vivir sin esperanza.

El Adviento nos brinda esta excelente ocasión: vivir con amor este momento de redención y esperanza; en nosotros, en nuestra familia, con quienes nos encontramos en el camino.

Tenemos cuatro semanas para renovar la esperanza en Dios, para descubrir las razones de la alegría verdadera que nos trae el nacimiento de Cristo. Porque su decisión es hacerse cercano, habitar entre nosotros. ¡Qué noticia más insospechada! Ningún Dios ha obrado como el Dios anunciado por Jesús de Nazaret. Tengamos un corazón agradecido a esta gran sorpresa.

Su presencia es un acontecimiento y, los acontecimientos, se piensan, se preparan con tiempo. De lo contrario pasan desapercibidos, se olvidan, pasan sin darnos cuenta: no se viven.

sagrada-flia-destellosAdviento es el tiempo para cambiar el corazón, para renunciar a todo aquello que no nos deja estar en sintonía con Dios mismo. Tiempo para prepararnos para la novedad que nosotros no inventamos. Es la novedad “que Dios ha pensado para nosotros”.
Este tiempo nos invita a ponernos en camino, para vivir el misterio de Cristo en la historia. “Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre” (Hb 13,8). La historia cambia, necesita ser evangelizada, necesita cambiar, renovarse. La única novedad es Cristo, en Él está la realización plena y el futuro luminoso de la familia y del mundo.

Adviento es: “presencia”, “llegada” y “venida”. Cristo entra hoy en la historia de nuestra vida y nos invita a participar en la gran fiesta de la Navidad: Dios está aquí, no se ha retirado, no nos ha dejado solos: no, no. Viene a acampar en nuestra vida, a ser uno más en nuestra familia. Quiere entrar en nuestro corazón y disponerlo a reconocer a Jesús presente en nuestro mundo, en los hermanos que están a nuestro lado, en los más necesitados y, sobre todo, presente en lo más hondo de nuestro corazón.

Vivamos el Adviento con gran esperanza. Sabiendo que estamos necesitados de que Él venga. Que nunca se pueda decir de nosotros: “murió como vivió: sin esperanza”.

Os invito a preparar nuestros corazones para recibir a Cristo que viene y a hacer del Adviento un tiempo de “espera activa”. Dios viene por los caminos de las familias de buena voluntad. Sólo necesitamos recibirlo con fe, y amor. Dice el poeta Tagore:

“¿No oíste sus pasos silenciosos?
Él viene, viene siempre.
En los días soleados del invierno,
por la vereda del bosque,
Él viene, viene siempre…”

¡¡¡Buen camino de Adviento!!!
Os desea,
María Isabel Salort Sala
Presidenta Nacional de Cooperadores Amigonianos


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TEMA 2: REALIDAD y DESAFÍOS DE LAS PAREJAS

amoris-laetitiaEl bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia. Es sano prestar atención a la realidad concreta, “las exigencias y llamadas del Espíritu Santo resuenan en los acontecimientos de la historia”.

Fieles a las enseñanzas de Cristo miramos la realidad de la familia hoy con sus luces y sombras. El cambio socio-cultural, influye en todos los aspectos de la vida y requiere un enfoque analítico y diversificado. Siendo conscientes de que las personas son menos apoyadas que en el pasado por las estructuras sociales en su vida afectiva y familiar.

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Hay que tener en cuenta el creciente peligro de un individualismo exasperado que desvirtúa los vínculos familiares y acaba por considerar a cada componente de la familia como una isla.

El ritmo de vida actual: estrés, organización social y laboral, son factores culturales que ponen en riesgo las opciones permanentes. La libertad para elegir permite proyectar la propia vida y cultivar lo mejor de uno mismo, pero si no tiene objetivos nobles y disciplina personal, degenera en una incapacidad de donarse generosamente, disminuye el número de matrimonios, crece el número de personas que deciden vivir solas, o que conviven sin cohabitar.

La familia puede convertirse en un lugar de paso al que cada uno acude cuando le parece conveniente para sí mismo. Es muy fácil confundir libertad con ir cada uno a su aire. En este contexto, el ideal matrimonial, con un compromiso de exclusividad y estabilidad, termina siendo arrasado por las conveniencias circunstanciales y caprichos de la sensibilidad.

Los cristianos no podemos renunciar a proponer el matrimonio con el fin de no contradecir la sensibilidad actual, para estar a la moda, sentimientos de inferioridad. Porque estaríamos privando al mundo de los valores que podemos y debemos aportar. Debemos hacer un esfuerzo en presentar las razones y motivaciones para optar por el matrimonio y la familia. De manera que respondan a la gracia que Dios les ofrece.

Tenemos que ser humildes y realistas y reconocer que, a veces, nuestro modo de presentar las convicciones cristianas, la forma de tratar a las personas, han ayudado a provocar lo que hoy lamentamos: una saludable reacción de autocrítica y una falta de acompañamiento con idealización excesiva que ha abocado en que el matrimonio no sea más deseado y atractivo, sino todo lo contrario.

Tenemos dificultades para presentar el matrimonio más como un camino dinámico de desarrollo y realización que como un peso a soportar toda la vida. Nos cuesta dejar espacio a la conciencia de los fieles para responder mejor al Evangelio en medio de sus límites. Estamos llamados a formar conciencias, no a pretender sustituirlas.

fliaDebemos agradecer que se valoren las relaciones familiares que permanecen y aseguran el respeto entre ellos. Se aprecia que la Iglesia ofrezca espacios de acompañamiento y asesoramiento para el crecimiento del amor, superar los conflictos, la educación de los hijos.

La cultura de lo provisorio se refiere a la velocidad con que las personas pasan de una relación afectiva a otra. Creen que el amor (como en las redes sociales), se puede conectar o desconectar a gusto del consumidor e, incluso, bloquear rápidamente. El narcisismo vuelve a las personas incapaces de mirar más allá de sí mismas, de sus deseos y necesidades. Quien utiliza a los demás, tarde o temprano acaba siendo utilizado, manipulado y abandonado con la misma lógica.

Muchos jóvenes a menudo son llevados a posponer la boda por razones de tipo económico, laboral o de estudio. Necesitamos encontrar palabras, motivaciones, testimonios que nos ayuden a tocar las fibras más íntimas de los jóvenes, allí donde son más capaces de generosidad, compromiso, de amor e incluso de heroísmo para “invitarles a aceptar con entusiasmo y valentía el desarrollo del matrimonio”.

Las tendencias culturales parecen imponer “una afectividad sin límites, narcisista y cambiante” que no ayuda a alcanzar una mayor madurez. La crisis de los esposos, desestabiliza la familia. Aboca en separaciones, divorcios que pueden tener serias consecuencias a los adultos, hijos y la sociedad. Debilitando al individuo y los vínculos sociales. Los fracasos dan origen a nuevas relaciones, nuevas parejas, uniones, matrimonios. Creando situaciones familiares complejas y problemáticas para la opción cristiana. Esto origina un descenso demográfico.

abueloUna de las mayores pobrezas de la cultura actual es la soledad, fruto de la ausencia de Dios en la vida de las personas y fragilidad de relaciones. Las familias se sienten abandonadas por el interés y poca atención de las instituciones. El Estado tiene la responsabilidad de crear las condiciones necesarias para garantizar el futuro de los jóvenes y ayudarlos a formar una familia y un hogar con derecho a una vivienda decente y proporcionada al número de sus miembros. La familia es un bien del que no se puede prescindir. Por eso necesita ser protegida.

La explotación sexual de la infancia constituye una de las realidades más escandalosas y perversas de la sociedad actual. El abuso sexual de los niños es más escandaloso cuando ocurre en los lugares donde deben ser protegidos: familias, escuelas, comunidades o instituciones cristianas.

Las migraciones es otro signo que hay que afrontar y comprender con la carga de consecuencias en la vida familiar. La necesidad de mantener y desarrollar este testimonio evangélico (Mt 25,35) es hoy más urgente que nunca. El acompañamiento es importante tanto para la familia que emigre como al país que acoge. Exige una pastoral específica tanto para las familias que emigran como a las familias del lugar de origen. Se debe llevar a cabo respetando su cultura, formación religiosa y humana, mediante un cuidado pastoral especifico. Todo esfuerzo debe ser apoyado para facilitar la permanencia en su lugar de origen.

Merecen especial atención las familias con personas con discapacidad. Merecen una gran admiración las familias que aceptan con amor la difícil prueba de un niño discapacitado. Dan a la Iglesia y a la sociedad un valioso testimonio de fidelidad al don de la vida. Son para la familia una oportunidad para crecer en el amor, ayuda recíproca y unidad.

Merecen un agradecimiento especial las familias que trabajan ayudando a sus miembros ancianos y enfermos, tanto en lo espiritual como social. La fragilidad y la dependencia del anciano, a veces, son injustamente explotadas para sacar ventaja económica. Un gran número de ancianos es acogido en estructuras eclesiales, donde pueden vivir un ambiento sereno, familiar y espiritual. La eutanasia y suicidio asistido son graves amenazas para las familias de todo el mundo. La Iglesia se opone firmemente a estas prácticas.

Destacar la situación de las familias sumidas en la miseria, castigadas de tantas maneras, los límites de la vida se viven de forma lacerante. Las dificultades en un hogar pobre, se vuelven muy duras. Los niños que se crían solos o abandonados, están expuestos a todo tipo de riesgos. Su maduración personal queda comprometida. La Iglesia debe tener especial cuidado en “comprender, consolar, integrar” a las familias con necesidad.

adicionesLa función educativa se ve dificultada por la ansiedad. Los padres llegan a casa cansados y sin ganas de conversar. Esto dificulta la transmisión de la fe entre padres e hijos. Parece haber más preocupación por prevenir problemas futuros que por compartir el presente, un futuro profesional incierto, por inseguridad económica. La drogodependencia es una de las plagas de nuestra época que hace sufrir mucho y acaba por destruir a las familias. También el alcoholismo, el juego y otras adicciones. La familia podría ser lugar de prevención, pero la sociedad y la política no acaban de percatarse “de que una familia en riesgo pierde la capacidad de reacción para ayudar a sus miembros”. La violencia intrafamiliar es escuela de resentimiento y odio en las relaciones humanas básicas.

Debilitar a la familia perjudica a la sociedad. Ya no se advierte con claridad que solo la unión exclusiva e indisoluble entre un varón y una mujer cumple una función social plena. Las uniones de hecho entre personas del mismo sexo, no pueden equipararse sin más al matrimonio.

Avanza una destrucción jurídica de la familia que tiende a adoptar formas basadas en la autonomía de la voluntad. La fuerza de la familia “reside esencialmente en la capacidad de amar y enseñar a amar”. “Por muy herida que pueda estar una familia, puede crecer gracias al amor”,

basta-violenciaRespecto al reconocimiento de los derechos de la mujer en la sociedad, todavía hay mucho que avanzar. La violencia, el maltrato y formas de esclavitud, no constituyen una muestra de fuerza masculina, sino una cobarde degradación. La violencia verbal, física y sexual, contradice la naturaleza misma de la unión. La historia lleva las huellas de las culturas patriarcales, donde la mujer era considerada de segunda clase. La idéntica dignidad entre varón y mujer nos alegra de que se superen las viejas formas de discriminación. Vemos una obra del Espíritu en el reconocimiento de la dignidad de la mujer y sus derechos.

La ideología de género niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista que cambia con el tiempo. La revolución biotecnológica en el campo de la procreación humana ha introducido la posibilidad de manipular el acto generativo, convirtiéndolo en independiente de la relación sexual del hombre y mujer. No caigamos en el pecado de pretender sustituir al Creador. Lo creado nos procede y debe ser recibido como don.

Somos llamados a custodiar nuestra humanidad y eso significa aceptarla y respetarla como ha sido creada.

Damos gracias a Dios porque “muchas familias viven en el amor, realizan su vocación y siguen adelante, aunque caigan a lo largo del camino”. Los grandes valores del matrimonio y de la familia cristiana corresponden a la búsqueda que impregna la existencia humana.

CUESTIONARIO

  • ¿Qué hemos descubierto?
  • ¿A qué conclusiones llegamos?
  • ¿Cómo afecta el cansancio y la falta de tiempo a la vida familiar?
  • ¿Cómo viven las mujeres de mi entorno “la participación en el espacio público”?
  • ¿Cuál es el papel del padre de familia en nuestros hogares?

 

P.LUIS AMIGÓ. EXHORTACIÓN PASTORAL “LA FAMILIA CRISTIANA”. MISIÓN DEL PADRE

flia-cristiana1074 La paternidad se funda en la absoluta dependencia de que de él tiene el hijo como autor de su ser, después de Dios, que agregó al hombre a su poder creador, concediéndole la prerrogativa de reproducirse en otros seres semejantes a él, y a su providencia, encargándole de su alimentación, dirección y vigilancia. De modo que lo que obra el Señor en el universo quiere lo secunde el hombre en la familia.

1075 El matrimonio católico representa, amados hijos, la unión de Cristo con su Iglesia, siendo Jesucristo la cabeza de ésta, lo es del mismo modo el hombre de la familia. Ahora bien, ¿cuántas y cuán grandes no son las prerrogativas de la cabeza en el cuerpo humano? Mientras que cada uno de sus miembros posee funciones y perfecciones que le son propias, la cabeza las reúne y compendia a todas; tiene además superioridad sobre los otros miembros, a los que rige, dirige y gobierna. Y de ella, como de su centro parten y se distribuyen a los otros miembros las influencias de vida y de fuerza para el desempeño de sus funciones. Todo esto es pues, para la Iglesia y para nosotros sus miembros, nuestra divina cabeza Jesucristo; y el padre lo es asimismo respecto de su familia.

1076 La inteligencia del padre, la madurez de sus consejos y el ejemplo de sus acciones aseguran la perfección de la familia y le constituyen el centro de fortaleza de sus miembros. En él reside la autoridad, por lo que regula, ordena, defiende, amonesta y castiga, para bien (como de su principio) a los individuos de su familia. Y en él, de él y por él, como de su principio, quiere Dios emane a la familia su vida y bienestar.

1077 Sí, amados padres; haced consideración a la gran responsabilidad que exige el gobierno de vuestra familia. Estáis rodeados de almas que se apoyan en la vuestra; de corazones que están íntimamente unidos al vuestro, y de vidas que cifran en vosotros toda su seguridad, su protección y su fortaleza; obrad, pues, de modo que no defraudéis sus esperanzas ni los altos designios del Señor sobre vosotros y sobre vuestra familia. A ella os ha ligado su infinita sabiduría con el estrecho vínculo del amor, a fin de que por él tratéis a vuestras esposas como compañeras y no como esclavas, y a vuestros hijos como padres y no como tiranos, y que este amor endulce las amarguras propias de la condición de desterrados en este valle de lágrimas y las inherentes al estado de matrimonio y a los cuidados que exige la educación de los hijos.

1078 ¡Oh, si todos comprendieseis bien, amados hijos, la alteza de vuestra misión y la tremenda responsabilidad que ella os impone, qué dichosas y felices serían vuestras familias! Porque viendo vuestra solicitud y cuidado en socorrer las necesidades de su alma y de su cuerpo, gozosas depositarían en vosotros toda su confianza y su amor, respetarían y venerarían vuestra autoridad, serían ellos vuestro honor y corona y mereceríais el aplauso y bendiciones de la sociedad, cuya felicidad o desgracia depende de las familias que la componen.

ORACIÓN

  • Escribimos un tweet que enviaríamos a aquellas personas que están pasando momentos difíciles en sus familias.
  • Pensamos en las palabras que nos han dicho a nosotros en los momentos de dificultad que nos han ayudado.

Creatividad misionera
Señor, queremos realizar nuestra vocación en familia.
No permitas que caigamos
en el estereotipo de la familia real.
Por el contrario, fecunda nuestros gozos,
nuestros dramas y nuestros sueños.
Libera, Señor, en nosotros
las energías de la esperanza
y tradúcelas en sueños proféticos,
acciones transformadoras
e imaginación de la caridad.

Damos gracias al Señor por el don de nuestra familia y le pedimos ser capaces de estar atentos a las necesidades de las familias perseguidas por la humanidad.

CANTO

Danos un corazón, grande para amar
Danos un corazón, fuerte para luchar.

– Pueblos nuevos, creadores de la historia
Constructores de nueva humanidad.
Pueblos nuevos, que viven la existencia
como riesgo de un largo caminar.

Danos un corazón, grande para amar
Danos un corazón, fuerte para luchar.

Pueblos nuevos, luchando en esperanza,
caminantes, sedientos de verdad.
Pueblos nuevos, sin frenos ni cadenas,
pueblos libres que exigen libertad.

Danos un corazón, grande para amar
Danos un corazón, fuerte para luchar.

Pueblos nuevos, amando sin fronteras,
por encima de razas y lugar.
Pueblos nuevos, al lado de los pobres,
compartiendo con ellos techo y pan.


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TEMA 1: A LA LUZ DE LA PALABRA

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La Biblia está poblada de familias, de generaciones, de historias de amor y crisis familiares. Desde Adán y Eva con su peso de violencia y la fuerza de la vida que continuará (Gn 4), hasta la última página con las bodas del Esposo y del Cordero (Ap 21,2-9).

Jesús describe dos casas: una construida sobre roca, otra sobre arena (Mt 7,24-27). Son símbolo de situaciones familiares.

“¡Dichoso el que teme al Señor, y sigue sus caminos!

Del trabajo de tus manos comerás.
Serás dichoso, te irá bien.
Tu esposa, como parra fecunda,
en medio de su casa;
tus hijos como brotes de olivo,
alrededor de tu mesa.

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén,
todos los días de tu vida;
que veas a los hijos de tus hijos.
¡Paz a Israel!”   (Sal 128,1-6).

Cruzamos el umbral de la casa serena, la familia sentada entorno a la mesa festiva. En el centro el padre y la madre con su historia de amor. Designio que Cristo evoca: “¿No habéis leído que el Creador los creó hombre y mujer?” (Mt 19,4) y “Abandonará el hombre a su padre y madre, se unirán y serán los dos una sola carne” (Mt 2,24).

La fecundidad de la pareja humana, es signo visible del acto creador. Es “imagen” viva y eficaz. “Están llamados a vivir una comunión de amor y, de este modo, reflejar en el mundo la comunión de amor que se da en Dios(Mulieris Dignitatem 7, Juan Pablo II).

matriominio-imagenLa relación fecunda de la pareja, es imagen del misterio de Dios. La capacidad de generar de la pareja, es el camino por el cual se desarrolla la historia de salvación. El Dios Trinitario es comunión de amor y, la familia, su reflejo viviente. El Apóstol la relaciona con el “misterio” de la “unión entre Cristo y la Iglesia” (Ef 5,21-33).

Esta vocación al amor entre hombre y mujer, es el encuentro con un tú que refleja el amor divino. Encuentro a ser una sola carne que da origen a una nueva familia: “Se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn 2,24). Se rompe la lógica que uno más uno es igual a dos, para empezar a ser uno. La categoría vocación indica que se trata de realizar un camino en el tiempo que implica a la libertad para que las personas, tengan vida plena. “La vocación al amor es lo que hace que el hombre sea la auténtica imagen de Dios: es semejante a Dios en la medida que ama” Benedicto XVI. (Discurso Asamblea eclesial. Roma 6 de junio de 2005).

Si los padres son como los fundamentos de la casa, los hijos son como “las piedras vivas de la familia” (1 P 2,5). El Salmo 127 exalta el don de los hijos con imágenes que se refieren a la construcción de una casa, a la vida social, comercial que se desarrolla en la puerta de la ciudad. “Si el Señor no construye la casa…”. Los hijos que los acompañan son “como brotes de oliva” (Sal 128,3). Los hijos son la continuidad de la familia en la historia de la salvación, de generación en generación.

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El espacio vital de una familia, se debe transformar en iglesia doméstica, en sede de la Eucaristía: Cristo mismo sentado en la misma mesa. “Estoy a la puerta y llamo: si alguien me oye y abre, entraré y comeremos juntos” (Ap 3,20). La oración común y la bendición del Señor: “que el Señor te bendiga desde Sión”. (Sal 128,5).

La familia debe ser sede de la catequesis de los hijos. Los padres se convierten en los primeros maestros de la fe para ellos. Es una tarea artesanal de persona a persona. Los padres con convicción y seriedad, cumplen con su misión educadora. Los hijos, de manera natural dentro de su proceso de aprendizaje, hacen suyas las enseñanzas de sus padres, acogiendo y practicando el mandamiento: “Honra a tu padre y a tu madre” (Ex 20,12). Los hijos no son una propiedad de la familia, tienen por delante su propio camino de vida. Jesús se presenta “como modelo de obediencia a sus padres terrenos, sometiéndose a ellos” (Lc 2,51). Él muestra que la elección de vida y su vocación cristiana pueden exigir “una separación para cumplir con su propia entrega al Reino de Dios” (Mt 10,34-37); (Lc 9,59-62)

sagrada-familiaLa presencia del dolor, del mal, de la violencia es lo que corrompe la vida de la familia y su íntima comunión de vida y de amor. En las escrituras vemos que en el discurso de Cristo sobre el matrimonio, está inserto dentro de una disputa sobre el divorcio: “Y se le acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: “¿Puede uno repudiar a su mujer por cualquier motivo? Él contestó: ¿No habéis leído que el Creador, desde el principio, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne…” Mt. (19, 3-6) Ese desde el principio, deja ver que desde siempre existe un plan de Dios sobre el matrimonio y la familia.

Jesús conoce el sufrimiento, las ansias y tensiones en la familia. Nace en una familia modesta que debe huir a una tierra extranjera (Segundo Dolor: La huida a Egipto), se involucra en la muerte de la suegra de Pedro, en la casa de Jairo o en el hogar de Lázaro (Mc 5,22-24,35-43). Se interesa en la Bodas de Caná por la falta de vino (Jn 2,1-10)…

La Palabra de Dios es compañera de viaje para las familias que están en crisis, en el dolor y, les muestra como una compañera de viaje, las metas del camino: (Dios enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor” (Ap 21,4).

dualidad-trabajo-feEl trabajo es una parte fundamental de la dignidad de la vida humana, dignifica a la persona, da valores, respeto e igualdad: “Comerás del trabajo de tus manos, serás dichoso, te irá bien” (Sal 128,2). El trabajo desarrolla la sociedad y sostiene la familia: “Que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida, que veas a los hijos de tus hijos” (Sal 128,5-6). La desocupación y precariedad laboral, es causa de sufrimiento.

Cristo introduce la ley del amor y la ley del don de sí mismo a los demás. “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13). Fruto del amor son la misericordia y el perdón. Donde la ternura es el horizonte del amor. “Todo ser humano es objeto de la ternura infinita del Señor, y Él mismo habita en su vida” (EG 274).; “Aprendamos a descansar en la ternura de los brazos del Padre” (EG 279). Con esta mirada de fe, amor, gracia y compromiso de familia humana y Trinidad divina, contemplamos a la familia como reflejo de la obra creadora del Padre. Tenemos como modelo el icono de la Familia de Nazaret.

plan-de-dios-para-la-familiaDebemos afrontar con coraje y serenidad, como María, todas las contrariedades del día a día (5º Dolor: María al pie de la Cruz). En el tesoro del corazón de María, están todos los acontecimientos de cada una de nuestras familias “Ella guardaba todas estas cosas en su corazón” (Lc 2,19). Ella, como Madre, puede ayudarnos a reconocer en nuestra historia familiar el mensaje de Dios.

CUESTIONARIO:

  • ¿Qué hemos descubierto?
  • ¿A qué conclusiones llegamos?
  • ¿Cuál es el texto bíblico preferido en relación a la familia? ¿Por qué?
  • ¿Cuáles son las imágenes bíblicas referidas a la familia que más me atraen? ¿A qué hacen alusión?
  • ¿Eres consciente de que desde siempre existe un plan de Dios sobre el matrimonio y la familia?

P.LUIS AMIGÓ. EXHORTACIÓN PASTORAL “LA FAMILIA CRISTIANA”.

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1068 Sí, porque la familia es la base y de ella depende la sociedad, que será próspera y feliz cuando las familias de que se compone sean fuertes y poderosas por el cumplimiento de la ley y el temor de Dios.

1069 ¡Oh, poder admirable de la familia! Al fin como obra de la sabiduría divina, que puso en lo alto de ella la más augusta e indiscutible autoridad que hay sobre la tierra, después de la de Dios, cual es la del padre; absoluta, pero sin despotismo y atemperada con la ternura del amor. Y, en lo bajo, la más noble de las servidumbre en el hijo, que, obedeciendo por amor, no siente el peso del centro de la justicia paternal.

1070 No es extraño, pues, que el común enemigo haya tratado de apoderarse de la familia por medio de la impiedad e irreligión, para enseñorarse de la sociedad y lograr sus depravados fines de ruina y perdición. Y al efecto ha procurado apartar lo más posible de la familia al hombre, jefe y cabeza de la misma, añadiendo a múltiples negocios y ocupaciones el desenfrenado anhelo por el pasatiempo y diversiones en juegos, casinos y otros centros de perdición que hacen desatender sus deberes y que le fastidie la vida familiar.

1071 También a la mujer, modelo que fue siempre de religiosidad, de recogimiento, de celo y vigilancia por su familia, ha inoculado su veneno el enemigo infernal, haciendo que olvide su recato, que descuide o abandone sus prácticas religiosas y que desatienda la educación y formación de sus hijos.

1072 Con esta conducta de los padres no nos ha de admirar ya, amados hijos, que el enemigo haga tantos prosélitos en la juventud. “¿Cómo quiere usted, padre que yo obrase de otra manera, si nunca vi un buen ejemplo en mi casa?”. De aquí, pues, el desenfreno de pasiones que se observa en los jóvenes de uno y otro sexo; la falta de recato y modestia aún mayor en las mujeres; el incumplimiento e ignorancia de sus deberes religiosos y la insubordinación y falta de respeto a toda autoridad.

1073 ¿No es éste, amados hijos, el retrato de gran parte de las familias en nuestra actual sociedad? Conviene, pues, para reforma, recordarles la alteza de su misión, los deberes recíprocos de cada uno de sus miembros y las virtudes que les han de hacer grandes, fuertes y útiles a la sociedad.

 

ORACIÓN

Presentamos al Señor nuestros compromisos para hacer de nuestra familia “casa serena”, “iglesia doméstica”, “comunión de personas”, “icono de la Trinidad”, “sede de catequesis”, “escuela con los hijos”, “ternura del abrazo” y  “plan de Dios en nuestro matrimonio y familia”.

Pedimos al Señor la ayuda que necesitamos para crecer espiritualmente como familia

Señor, que nos regalas en tu Palabra
muchos caminos de realización familiar,
te pedimos que nos ayudes a hacer
de nuestra familia: casa serena,
Iglesia doméstica,
comisión de personas,
icono de la Trinidad,
sede de la catequesis,
escuela para nuestros hijos
y ternura hecha de fe y de amor,
de gracia y de compromiso.

Gracias, Señor, por iluminarnos
y guiarnos con tu Palabra.

Damos gracias a Dios por guiar nuestros corazones y nuestras mentes por todo lo que vivimos en familia.

palabras-sobre-la-familia

CANTO

Como brotes de olivo en torno a tu mesa, Señor
Así son los hijos de la Iglesia.

El que teme al Señor será feliz,
feliz el que sigue su ruta.
Del trabajo de tus manos comerás,
A ti, la alegría y el gozo.

Y tu esposa en el medio de tu hogar,
será como viña fecunda.
Como brotes de olivo reunirás
los hijos en torno a tu mesa. 

El Señor bendecirá al hombre fiel,
con esta abundancia de bienes.
A los hijos de tus hijos los verás.
¡La gloria al Señor, por los siglos!
(Lucien Deiss)


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VIVENCIAS EN LA FRIENDSHIP HOME FR LUIS AMIGO DE MANILA

Paz y Bien,

Me llamo Reme y vivo en Valencia, trabajo en uno de los centros de menores adjudicados a la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos Amigonianos de España. Tengo un hijo de 9 años, Roberto, que me ha acompañado en esta experiencia. En septiembre 2016, fuimos al Friendship Home Fr Luis Amigo de Manila en Filipinas. Esta es sin duda, puedo afirmar ahora, la experiencia más significante para nosotros como laicos Amigonianos.

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Mi experiencia fue un encuentro con Dios a través del voluntariado en una de las ciudades con más diferencias sociales, lo que vivimos allí no fueron grandes acontecimientos, ni discursos, como dijo un hermano, sólo la experiencia de vivir a través de las gafas amigonianas con los ojos de Dios. Desde que tuve la oportunidad de conocer la obra del Padre Luis Amigó creció en mi la necesidad de dedicar un tiempo a esta vivencia, pues el camino de la experiencia de la espiritualidad, lleva la vivencia de lo uno y lo otro con los jóvenes. Ahora creo que estas vivencias cargadas del poder y la bendición de Dios llegan a tu vida sin ni siquiera buscarlo o pretenderlo, pues va a hacer algo tan tremendo transformando tu vida que no puedes planearlo, es la voluntad del Padre como me dice Fr Simón.

Un viaje espiritual como este puede ser una experiencia que cambie tu vida, pero tú no lo sabrás hasta el momento de hacerlo. Una de las ventajas de pertenecer y haber elegido esta Comunidad fue que no me encontré sorpresas, era lo que deseaba vivir, aunque si algunas dificultades como el calor, los horarios, la comida y las diferencias culturales propias (comer un huevito con plumas y pico, como decía el hermano Cesar, por muy manjar que les parezca yo no puedo!!). Elegí un periodo amplio, casi un mes, porque consideré que debíamos poder dedicar el tiempo necesario para conocernos verdaderamente, librándonos de las presiones y los tiempos de nuestra vida cotidiana.img-20160904-wa0019

La experiencia se inició antes de nuestra llegada y sin duda no terminará con nuestro regreso, tomando el tiempo necesario para dedicarnos a la búsqueda de la voluntad del Padre, impulsada por esa llamada interior que nos hace no conformarnos ante las injusticias y la necesidad de los otros. El trabajo que realizan allí los hermanos Fr Luis, Fr Benji, Fr Danny, Fr Melfred o Fr Mark, es sin duda fruto de una voluntad poderosa, que desde aquí tomando en perspectiva todavía admiro más, pues la entrega y dedicación con la que bendicen la vida de esos niños y jóvenes es encomiable. “Bless us” piden ellos cuando los encuentran en la calle en su paseo dominical después de misa.

Ese fondo originario del padre Luis Amigó que se expresa en el amor a los jóvenes con dificultades, como la vivencia existencial,  pero que arropados por la Comunidad nos ha permitido profundizar en nuestra espiritualidad para estar con Dios, hablándole con tiempo y espacio, mi hijo descubría -“mama aquí es todo diferente, los hermanos van a misa todos los días y nosotros en España sólo los domingos o los días de fiesta”; y a la vez aprendía -“mami aunque no entienda mucho porque todo lo hablan en inglés o tagalo, yo sabes lo que hago, pienso en las cosas pensando en Jesús en ese rato en la iglesia o en la capilla”.

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Que es una experiencia espiritual sin duda ahora podemos afirmarlo, lo es. Pues reconocer la  humildad de nuestras necesidades o  la honestidad de nuestras carencias, después de compartir con quienes conviven a diario con todo tipo de carencias en sus hogares (en nuestra memoria quedan esas casas levantadas con madera y plástico a la orilla de cualquier muro donde viven algunos de los jóvenes), nos permite no cerrar los ojos ante el poder de Dios.

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Fascina ver como los programas de alimentación, salud, ocio o educación proporcionan posibilidades a niños y jóvenes con capacidades increíbles, como Jan Reign nuestra chica grandota con memoria fotográfica, la de Cobie Mae con una voz que canta como los ángeles, el grupo de Lyda, Fredo, Catherine, Rey, Edison, Angelic, Nicole, Marilyn… y su entrega para organizar y trabajar con los más pequeños o Ralf Renzo con su gran genialidad para continuamente estar programando algo en la red que divulgue esta labor. Nos dejamos muchos otros nombres: Yumaima, María Luisa, Rihhan,  Jacelian, Raven, Rain, Anna Nicole, Lenin, Valerie Ann, Shyreen, Allaiza…….. son casi cien, los que a diario comen y cenan en el centro FHLA, pero sólo unos pocos logran ingresar como residentes (Bryan, Danny, Michael, Rodman, Khaizzer, Joshua, Christian,Michel, Jonh Kenett, Marvin, …..). De todos ellos nos llevamos su cariño, afecto y amistad, y a todos ellos les va nuestro aplauso y querencia por todo lo recibido.

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La prueba final, será en nuestro regreso, con nuestras familias, amigos y conocidos, pues hemos de ser capaces de dar este amor que nos ha transformado, practicando estos principios cristianos.

 Nuestra experiencia no pretende motivarte o desmotivarte, pues si has sido invitado a vivir alguna experiencia de este tipo en algún grupo, esa es una elección tuya. Estar dispuesto a conocerse así mismo, a trabajar durante días sin descanso en el autoanálisis personal, a realizar medio ayuno (se desayuna, come y cena el alimento principal, que es arroz), y ser capaz de tolerar las expresiones ajenas, o de dejarse guiar; en un lugar donde no podrás trabajar con falta de interés o motivación y deberás guardar tu malestar. Será sin duda tu reto personal, pero a nosotros nos ha fortalecido, y seguro repetiremos.

By Po (Hasta pronto)
Reme Calvo
Cooperadora Amigoniana del Grupo de Colonia San Vicente